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La Caja Rural abrió sus puertas durante todo el confinamiento para garantizar las operaciones esenciales a sus clientes

Llanerenses del Año 2020

Publicado el 05/01/2021
El tapin La Caja Rural abrió sus puertas durante todo el confinamiento para garantizar las operaciones esenciales a sus clientesBeatriz Fanjul con sus compañeros de la oficina de Caja Rural en Posada

La Caja Rural de Asturias, en concreto la oficina de Posada de Llanera, también fue uno de los servicios esenciales que no dejaron de trabajar durante el estado de alarma, en el que se decretó el confinamiento de la población debido a la pandemia del coronavirus en el mes de marzo. Su directora, Beatriz Fanjul, reconoció que durante los primeros días se vivía mucha tensión, porque el virus era totalmente desconocido eso unido a la gran incertidumbre que suscitó y suscita en la actualidad.

-¿Cómo vivieron en la oficina el primer lunes que abrieron las puertas durante el estado de alarma?

-Trabajar fue muy duro, sobre todo por la incertidumbre total, no sabíamos a que nos enfrentábamos ni la dimensión de la pandemia por el peligro que suponía la calle. Desde el primer momento se activó el operativo esencial, a través del cual cribábamos a los clientes para dar prioridad a lo esencial. No podíamos coger efectivo o lo menos posible, además comenzamos con las medidas de seguridad, para evitar las aglomeraciones y la distancia de seguridad, pero en ese primer momento no teníamos ni mamparas ni mascarillas. Era enfrentarnos a algo que no conocíamos, no veíamos y no podíamos medir. Somos 5 personas las que trabajamos en esta oficina y lo que hicimos fue dividirnos en dos grupos, uno de tres y otro de dos, para no coincidir aunque el retén estaba en casa por lo que pudiera pasar, como que alguno enfermáramos y tuviéramos que hacer cuarentena en casa. En las oficinas centrales muchos compañeros realizaron teletrabajo.

Nosotros siempre hemos mantenido nuestro horario durante el estado de alarma y el confinamiento de 8.30 a 14 horas, lo único que se hizo fue no abrir los jueves por las tardes. No había que pedir cita previa, aunque se podía hacer si se deseaba.

- ¿Cómo ha cambiado el trato con los clientes y entre los propios compañeros?

- En relación a los compañeros siempre se dio prioridad a lo esencial y lo imprescindible, porque lo más importante era preservar la salud de los clientes y la nuestra. Hubo momento en los que nos convertimos en “policías”, que derivábamos muchas de las operaciones al cajero automático, para evitar la interacción entre los empleados y los clientes, lo importante era no tocar el efectivo, que es lo que más virus y bacterias acumula.

En cuanto a los clientes la oficina y todo lo que se pudiera tocar se desinfecta, se enseñaba a las personas que no sabían a usar el cajero automático para sus operaciones. Fueron muchos los clientes que vinieron a buscar su tarjeta, ya que en todos los comercios y servicios esenciales reclamaban el pago de esa forma, para no tocar el efectivo.

Es cierto, que la relación ha cambiado considerablemente con los clientes y entre los empleados, porque hay una sensación de tensión en el ambiente y aunque hay días que todo va bien, en algunas ocasiones si se da que los clientes se frustran y vuelcan su miedo de manera irracional, pero eso nos pasa a todos porque estamos viviendo en una pandemia donde todo es incierto y no sabemos qué va a pasar mañana. Lo que intentamos es trasmitirles

tranquilidad y que las operaciones van a seguir realizándose, que su dinero está en su cuenta y que nada ha cambiado en ese aspecto.

-¿Cómo era el regreso a su domicilio con su familia?

-En casa tenías miedo, porque no sabías si estabas contagiada o no después de pasar 7 horas en la oficina, porque arriesgabas tu vida yendo a trabajar y no sabes si te lo llevas contigo. Al principio no teníamos equipos de protección individual, eso unido al desconocimiento sobre el virus. Tú ibas a hacer tu trabajo para garantizar el abastecimiento y que los negocios que estaban trabajando pudieran hacerlo. Lo que hacíamos era quitarnos la ropa que traíamos de la calle, ducharnos, desinfectar los zapatos cuando llegábamos a casa y te tenías que aislar un tiempo para cuidar a tus familiares mientras tomabas esas medidas. Al principio había mucha paranoia, porque todo era desconocido.

¿Qué diferencias encuentra entre la primera ola y la segunda de la pandemia?

- Lo más importante es que ahora disponemos de epis, se ha organizado la oficina físicamente para cumplir con todas las medidas sanitarias, además está completamente ventilada, se ha reducido el aforo de los clientes, se realiza un acceso a la oficina de manera ordenada, se hacen colas fuera y se han colocado espacios separados dentro de la misma. Lo más importante es preservar la salud de los clientes y la nuestra. En este momento, conocemos de manera relativa cómo funciona el virus y todos usamos mascarilla, además de realizar el resto de medidas.

Autor

Redacción