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Martyna Walicka es la nueva notaria de Llanera

“Lo que quiero es ofrecer un servicio cercano y un asesoramiento personalizado, además de contar con flexibilidad de horarios y de disposición a la hora de salir del despacho”

Publicado el 02/11/2020
El tapin Martyna Walicka es la nueva notaria de Llanera

Martyna Walicka es la encargada de la notaria de Llanera, desde hace un mes. Aunque nació en Polonia desde que tenía dos años vivió en el pueblo vallisoletano de Laguna de Duero, estudió la carrera de Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Valladolid y después decidió opositar a la notaría y a los dos años cambió su residencia para Madrid, donde estuvo estudiando durante otros tres años las oposiciones.

“No sé si es el gen polaco que tengo y me tira. Mi marido es de Aranda de Duero, en Burgos, y no tenemos nada que ver con Asturias, pero desde siempre hemos pasado aquí las vacaciones, porque nos encanta y una vez que aprobé la oposición teníamos claro que este era uno de nuestros destinos elegidos, además por la parte de mi marido no había impedimento, porque teletrabajaba. Al principio sí que nos entraron dudas, porque no es lo mismo venir de vacaciones que estar aquí viviendo, pero para nada los amigos incluso nos dicen que si nos paga el Principado por la promoción”, recordó entre risas.

Martyna lleva ejerciendo como notaria cuatro años, desde octubre de 2016, su primer destino fue Belmonte de Miranda, donde estuvo hasta finales de 2018; a principios de 2019 empezó en Salas y llevaba en sustitución Belmonte, “salió la oportunidad de trasladarme aquí y llevó un mes en Llanera”, afirmó. Luis Mazorra el anterior notario concursó y se fue a Pola de Lena, quedando vacante Llanera, que la sustituía una de Oviedo. “Tengo muy buen recuerdo de Belmonte, no sólo porque fue mi primer destino, sino porque los clientes y todas las personas con las que he trabajado me lo han hecho todo muy fácil, y es cierto que me ha dado mucha pena irme. Pero creo que en Llanera voy a poder crecer a nivel personal y profesional ya que es una buena oportunidad, no solo por su ubicación sino también por haber una mayor variedad de operaciones, sobre todo que yo vivo cerca de Llanera y he ganado también en calidad de vida, que es lo que prima”, afirmó.

Walicka explicó que un notario es un hibrido entre profesionales del derecho y funcionarios. Porque son profesionales del derecho autónomos, ganan en función de la clientela que tengan, pero también son funcionarios porque ofrecen un servicio público, dependen del ministerio de Justicia y tienen unos aranceles fijados por el Estado. “El notario siempre va a ser una garantía, en cuanto a la legalidad de todo lo que se pueda hacer desde el punto de vista jurídico, y también ofrecemos asesoramiento, si alguien viene porque quiere conseguir una finalidad nosotros ofrecemos los cauces legales y orientamos al cliente para llegar a ese fin. Lo que el notario ofrece es seguridad, porque hay ciertas cosas que se pueden hacer mediante documentos privados, pero al final el hacerlo mediante una escritura pública y documentos públicos es sinónimo de garantía, en cuanto a que se cumplan las legalidades”, afirmó.

El horario de atención a los clientes es de 9 a 16.30 horas, “lo que intento ofrecer es un trato cercano para que las personas que vengan lo hagan sin estar nerviosas y que nos pregunten sobre todas las dudas que puedan tener, aunque les parezca algo banal, porque queremos resolverles todas las cuestiones en las que estén en duda. También ofrecemos flexibilidad, porque todo el mundo trabaja y es un fastidio tener que pedirte el día para venir al notario, es

complicado conciliar, por eso lo que pretendemos es que avisando se pueden adaptar los horarios. Además se puede atender a los clientes fuera del despacho (siempre dentro de mi concejo, que es Llanera), desplazándome hasta el lugar que el cliente solicite. Les suelo entregar a los clientes mi tarjeta con mis datos por sí necesitan hacerme alguna consulta. Lo importante es conseguir mayor rapidez en todo para que sea todo más fluido. Lo que queremos es facilitar el servicio al cliente lo máximo posible”, apuntó.

Durante el estado de alarma decretado por la pandemia de coronavirus las notarías al ser una oficina de interés general no pudieron cerrar, pero tenían limitaciones en cuanto al tipo de documentos que se podían firmar, ya que sólo se firmaba lo urgente como todo lo relacionado con lo bancario, pero para todo lo demás había que justificar esa urgencia y quedaba a la decisión del notario darle o no esa urgencia. “Es cierto que la gente tampoco estaba muy por la labor de venir a la notaría, ha sido una situación complicada, porque desde el punto de vista económico tuvimos que mantener la oficina abierta con los empleados, yo no realicé ningún ERTE porque en Salas tenía sólo a una empleada y yo estaba de baja por maternidad. Ahora parece que la cosa va mejor y me alegra, pero todo está siendo bastante atípico”, afirmó.

La notaria aseguró que su intención es seguir en Llanera, porque es el sitio que cubre todas sus necesidades, “de momento en el mes que llevo estoy muy contenta, por la buena acogida de los clientes. Llanera tiene las cosas buenas de una ciudad pero a la vez sigue siendo un pueblo, además los empleados son muy competentes y es una notaría que funciona, así que espero estar a la altura y que vaya todo bien. El servicio se ofrece a todo el concejo”, aseguró.

Walicka aseguró que en Belmonte y Salas los servicios que más realizaban eran herencias, ventas de rústicas, testamentos, muchos expedientes para modificar la superficie de las fincas o para rectificarlas y declaraciones de herederos, mientras que en Llanera hay más ventas de inmuebles en zona urbana, aunque también se siguen haciendo operaciones como ventas de rústicas y expedientes relativos a la superficie de las fincas, pero sí hay mucha más actividad empresarial de la que había en sus destinos anteriores.

Autor

Redacción