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El 25 de mayo de 1808, mucho más que una simple fecha

Publicado el 06/10/2020
El tapin El 25 de mayo de 1808, mucho más que una simple fechaLa zona de La Ponte, en Cayés, donde hubo un destacamento francés en 1810 con el fin de proteger ese

Vivimos en un país en el que, por lo que respecta al conocimiento de nuestra historia, nos movemos entre el desconocimiento más absoluto y las manipulaciones más descaradas, que se aprovechan, claro está, de ese desconocimiento, iniciativas como la que planteó en fechas recientes el presidente de Asturias, Adrián Barbón, de llevar a cabo un acto institucional que pusiera en valor la fecha del 25 de mayo de 1808, es además de oportuna, necesaria.

Y lo es por lo que supone de dar a conocer entre la ciudadanía asturiana, un momento de nuestra historia contemporánea, que volvió a poner el nombre de nuestra región en boca de todos, en este caso, por ser la pionera en plantar cara, declaración de guerra mediante, a los todopoderosos ejércitos napoleónicos.

Recordemos que en ese año 1808, con el pretexto de invadir Portugal, el ejército francés inició la ocupación de España, y la revuelta del pueblo de Madrid el famoso 2 de mayo, cuando vio que el rey Carlos IV y su familia salían del palacio camino de Francia. Tanto la revuelta como la dura represión que luego sufrió el pueblo madrileño, fueron genialmente pintados por Goya en sendos cuadros que son, especialmente Los fusilamientos de la Moncloa, convertidos en auténticos iconos.

Las noticias van llegando a Asturias por medio de la prensa de la época, y el día 9 llega la proclama redactada por el general Murat con las disposiciones del nuevo gobierno, encabezado por el hermano de Napoleón, José Bonaparte (popularmente conocido como Pepe Botella), relativas a la protección del orden público. Una proclama que en Oviedo no pudo llegar a leerse públicamente ante el alboroto formado por la masa de personas que se reunió en Oviedo para oponerse a las pretensiones francesas.

Fue esa presión popular la que “obligará” a la Junta General del Principado a declarar la guerra al francés, y no solo eso, sino que además por medio de un corsario británico que estaba fondeado en el Cantábrico, se logró enviar una embajada a Londres para pedir el apoyo británico para sostener la lucha. Asimismo, se decidió convocar una primera Junta General en la que se acordó la formación de un ejército y el envío de representantes a Galicia, Cantabria y León, para sondear la situación.

Con ser ese hecho importante, no lo es menos la proclama que redactó en el mes de julio de 1808, el político de Pola de Somiedo, Flórez Estrada, un político de convicciones liberales, ideas que le obligaron a exiliarse en varias ocasiones en Londres. Fue diputado en las Cortes de Cádiz de 1812, y tras la restauración en la persona de Fernando VII, tuvo que volver a exiliarse hasta el fallecimiento del rey. A su regreso será elegido primero diputado y, más tarde, ya en el tramo final de su vida, senador vitalicio.

En su proclama, a la vista del vacío de poder que se había generado en España por la invasión, pide que la Junta convoque al resto a Cortes con representantes de todas las provincias, algo insólito hasta ese momento, ya que las provincias nunca habían estado representadas en las Cortes. La norma marcaba que a ese órgano solo podían acudir procuradores de determinadas ciudades y villas.

La propuesta de Estrada provocó discusiones entre los bloques conservador y liberal, ganando estos últimos, y enviándose posteriormente la propuesta a todas las capitales de provincia.

De hecho, en 1810 se abrirán las Cortes de Cádiz, que se establecerán como poder supremo del país hasta el regreso de la familia real, donde se alumbrará una constitución de corte liberal, que luego le será impuesta durante un corto periodo de tiempo, a Fernando VII.

Además, este texto estará en la base del pronunciamiento del general Riego, asturiano como Estrada, en 1820, que abrirá el conocido como Trienio Liberal, hasta que en 1823 la entrada en España de otro ejército francés, ahora recibidos con los brazos abierto, terminarían con la experiencia liberal para reimplantar el absolutismo fernandino, y provocando un nuevo exilio de Estrada.

Esa concepción liberal de soberanía popular, la podemos ver hoy en día plasmada en la Constitución Española de 1978, cuando en el artículo 1.2 del Título preliminar se dice: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.”

Autor

Alfredo Rodríguez Iglesias, Historiador del Arte