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Manuel Fernando Ruiz Crespo “Lalo” llegó a jugar el play off de ascenso a 2ºB con el Pumarín en la temporada 90-91

Publicado el 28/08/2020
El tapin Manuel Fernando Ruiz Crespo “Lalo” llegó a jugar el play off de ascenso a 2ºB con el Pumarín en la temporada 90-91Lalo con su mujer y la placa conmemorativa de la Mención Especial a la Trayectoria

Manuel Fernando Ruíz Crespo “Lalo” fue galardonado con la Mención Especial a la Trayectoria Futbolística en los premios deportivos, que concede el periódico El Tapín, y que fue patrocinado por el Ayuntamiento de Llanera, fue el concejal de Deportes, David Mon, el encargado de entregárselo delante del edificio del Ayuntamiento.

Lalo nació en Lugo de Llanera y tiene 55 años, estudió en Posada hasta 4º de EGB, después lo hizo en el colegio de Los Dominicos en Oviedo y los finalizó en el IES Astures de Lugones. Su carrera futbolística como federado la comenzó con 12 o 13 años, gracias su amigo de Lugo, Javi, que estaba jugando de aquella en la Peña Marigil y le llevó con él, “estuve jugando en la Peña Marigil en la categoría infantil, en cadete pasé a formar parte del Principado un equipo que había en Oviedo y en juveniles estuve en el Olímpico en Lugo de Llanera, que subimos de Tercera a Segunda”, recordó.

Ruiz recordó que en el último año de juvenil le llamaron del Caudal para competir en Primera Juvenil y fue el máximo goleador de la categoría, con 25 goles en su palmarés esa temporada. Su carrera como sénior la inició en el Atlético de Lugones, jugando en el equipo B, formado por juveniles que habían cumplido, “éramos gente muy joven, empecé jugando en Segunda Regional y a los tres meses me subieron al equipo de Preferente, con “El Gemelo”, como entrenador, al que quiero mucho. Estuve en el Lugones en la temporada 83-84, en el 84-85 me tocó ir a hacer el servicio militar a Sevilla y en el 85-86 regresé al Atlético de Lugones y ese año estaba otro entrenador con el que no estaba muy a gusto y pedí la baja”, relató.

El homenajeado recordó que al declararse en rebeldía y no jugar para que le dieran la baja, tenía que bajar dos categorías para poder volver, “la liga estaba empezada, porque era marzo o abril y pude jugar con el UD Llanera la Copa Federación, que la ganamos en Segunda Regional, sólo jugué la Copa no la liga, entrenaba Herrero, que es de Avilés. En el 86-87 ya empecé en el Pumarín y estuve allí hasta la temporada 91-92” recordó. Fue dirigido 5 años por El Gemelo y uno por Gorostazu.

En la temporada 90-91, el Pumarín quedó cuarto en la liga y disputó la fase de ascenso a Segunda B, que no era como ahora eliminatoria directa, sino que eran grupos de cuatro y el suyo estaba formado por: el Valdemoro de Madrid, el Lalín de Pontevedra y el Zamora. “Nuestro campo no reunía las condiciones, porque era muy pequeño y de arena y nos dejó el campo el Real Oviedo, jugamos el play off en el Carlos Tartiere, fue una sorpresa porque ganamos los primeros partidos, pero el resto los perdimos y no pudimos ascender. Éramos un equipo de barrio, con 200 socios y sin campo, esa liga la jugamos en La Morgal, porque el campo estaba sin arreglar, era un equipo muy bueno. Este año jugando de media punta metí 15 goles, le daba con las dos piernas”, afirmó.

Con 28 años cuando acabó la temporada, por motivos laborales porque trabajaba a jornada partida en una oficina en Lugones no podía ir a entrenar, aunque tuvo ofertas del Caudal, pero entrenaban a las cinco y decidió dejar el fútbol en campo, pero apostó por el fútbol sala. Compitió con equipos como el Sonitel Oviedo o Futbol Sala Oviedo con los que jugó en Nacional A en Galicia. “Jugué a fútbol sala hasta los 38 como federado. En el año 2013 tuve que ponerme una prótesis de cadera y sólo juego al golf en Las Caldas”, narró.

Ruiz considera que si hubiera nacido 20 años más tarde hubiera conseguido subir más arriba en el fútbol, porque ahora las cosas son mejores y todos los jugadores tienen su propio

representante, considera que antes era mucho más difícil ascender. “Era mi padre el que me llevaba a entrar en su coche. Hoy en día si tienes un poco de calidad puedes llegar a jugar en Segunda o Segunda B, porque hay buenos ojeadores y representantes, creo que con la calidad que tenía hubiera llegado. Fueron años muy buenos para mí, pero las condiciones no eran las de ahora con campos buenísimos, antes jugábamos en barro y con las mismas botas de tacos de aluminio en agosto y en invierno, ahora cuentan con diferentes botas”, apuntó.

Crespo aseguró que ver ahora a cualquier equipo de Asturias, uno mismo de Tercera División, y son atletas, tienen muy buen fondo físico porque entrenan como profesionales, “están como motos y los ves en el campo puestos y basculando, son jugadas casi como un equipo profesional, en nuestra época nos decían 4-3-3 y ganar, no mirábamos al equipo rival, ahora está mucho más profesionalizado y están muy sujetos a la táctica viendo al equipo rival antes que al tuyo”, explicó.

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RDC