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“Aruca” es el título del libro que recoge los 10 años de artículos publicados en el blog de Araceli Rodríguez

Publicado el 11/08/2020
El tapin “Aruca” es el título del libro que recoge los 10 años de artículos publicados en el blog de Araceli RodríguezAraceli Rodríguez

Araceli Rodríguez nació en Remoria de Abajo, en Casa el Visu en 1954. Es la más pequeña de dos hermanas, hija de José Manuel Rodríguez y Ángeles González, fue la fundadora con otras siete amigas de la Asociación de Mujeres Rurales de Villabona, en el año 1992, de la que fue la primera presidenta hasta 1997. Gracias a sus hijos ha podido publicar su primer libro, “Aruca”, donde se recogen 10 años de entradas a su blog, que llevaba ese mismo nombre.

Su andadura como bloguera comenzó escribiendo en “Foro Ciudad”, donde daba su opinión sobre temas muy diversos, pero llegó un día que decidió dejar de hacerlo porque comenzaron a entrar usuarios no registrados que hacían comentarios desagradables para el resto. “Un buen día me dijo mi ahijado, que vive en Alicante, que porque no hacía un blog para escribir lo que quisiera y me pareció buena idea, al poco tiempo lo cree y a partir de ahí comencé a escribir. Para mí no es escribir en sí, sino que elaboro mi propio diario que lo puede leer cualquiera”, relató.

Rodríguez aseguró que la inspiración no le viene como a los poetas y no tiene días concretos en los que escribir en su blog. “Tengo que sentir algo: estar contenta, agradecida, emocionada o enfada, puedo ver el periódico, las noticias o vivir una situación concreta sentirme impotente y preguntarme el por qué. En vez de comentarlo con cualquiera lo escribo en mi blog y eso va a quedar allí publicado”, comentó.

Araceli suele escribir de muy diversas cuestiones algunas de ellas son familiares, como la historia de sus abuelos maternos que vivieron en Filadelfia, en Estados Unidos, eran negociantes y les iba muy bien allí, pero su abuelo cayó enfermo y decidieron volverse a España tras haberse gastado mucho dinero en los médicos estadounidense. “Regresaron a España en barco, en un mes de viaje parte del dinero que traían en la maleta se lo robaron, pero con lo que les quedó y mucha lucha acabaron en Remoria, con sus tres hijos y allí empezaron de nuevo. Escribí sobre su historia, porque un día en una reunión de los primos se habló de eso y por curiosidad, porque siempre me gusta conocer todos los detalles, los primos me preguntaron y les conté lo que sabía, cuando llegué a casa escribí una entrada en mi blog sobre ellos”, explicó.

En el libro aparecen dos cartas a los Reyes Magos de Oriente, “no son cartas reales porque no se van a cumplir, pero estaría bien que se cumplieran”. También habla mucho sobre las mujeres, y se considera feminista reconocida, “siempre lucho por la igualdad, no la superioridad, porque los hombres también tienen derechos. Las mujeres somos personas y así hay que tratarnos, ni más ni menos, por nuestras actitudes y aptitudes, por lo que valemos y no por otras cuestiones. Eso es algo que prima en mi vida, que yo viví desde muy joven, el que no se valora a las mujeres por su valía y eso es muy doloroso. Mi lucha es contra la desigualdad, el no reconocernos, porque siempre tenemos que demostrar mucho más que ellos. A veces nosotras nos hacemos de menos con cuestiones como los micromachismos. En el caso de la violencia de género, no existe nunca ninguna razón para quitarle la vida alguien, y sobre todo para que alguien se crea tu dueño”, afirmó.

En la publicación Araceli también habla sobre cuestiones políticas, ya que ella es militante del PSOE, formó parte de la la Agrupación de Llanera en un primer período se ocupó de las cuestiones relacionadas con la participación de la mujer y formación, en la segunda etapa estuvo en organización.

Una de las cuestiones revisando el libro, que considera que le marcaron mucho fue cuando una persona, que era vecina suya le llamó, porque eran amigos y ella siempre le ayudaba en todo lo que podía, “un día me llamó mientras estaba con unas amigas en Oviedo y mi hermana, para decirme que no se encontraba bien y que quería desaparecer, que ya había acudido a las vías del tren a intentar quitarse la vida. Cuando llegué a casa hablé con él por teléfono y le mandé mensajes y pensé que mis palabras que podían haber servido, pero por la mañana le mandé un mensaje y no me contestó. Eso me marcó muchísimo fue una gran impotencia, porque considero que podía haber hecho mucho más, aunque se que no fue culpa mía”, afirmó.

Araceli también habla de la gente que conoce, aunque sin poner nombres, de su historia cuando llegaron de otras comunidades autónomas para trabajar en las minas de Villabona. Pero también cuenta su infancia y juventud, “nací en un momento de la vida de mis padres, en el que no hacía falta, según mi padre llegué en un descuido, tengo una hermana cuatro años mayor, que nacimos el mismo día. Ella era muy guapa, rubia de ojos claros y regordeta, pero yo era muy delgada y muy triste. Las personas siempre decían lo guapa que era ella y de mi eso no lo podían decir, en todos los pueblos siempre hay una persona que juzga a todos y ella a mí siempre me decía que parecía al revés, porque era muy ruina. Mientras que de mi hermana, siempre decían que era muy guapa a mi se me consideraba lista como un rayo”, apuntó.

Por todas estas experiencias relatadas, Araceli considera que no es un libro en sí la publicación sino una conversación larga. “Me gustaría poder describir en mis textos los sentimientos desde que nací hasta hoy y la vida y el entorno que viví, con esa España en blanco y negro, donde el negro predominaba, que si lo cuentas ahora dicen que son batallitas, pero lo viví. Yo fui a la escuela cuando los niños y las niñas estaban separados, aunque antes recibíamos clases en casa y con cuatro años ya leía, y siempre me ha gustado leer. En el colegio por la mañana dábamos la materia y por la tarde costura, a mi nunca me gustó, y con 14 años estaba estudiando la introducción la Bachillerato, pero como no podía ir a estudiar a Gijón, porque la estación estaba lejos me mandaron a aprender a coser, que tampoco aprendí, pero cuando comencé a trabajar estudié auxiliar administrativo, luego me casé y lo dejé, aunque estaba aprendiendo a escribir con la eléctrica, trabajaba con la correspondencia comercial. No me gusta tejer y hacer ganchillo, me gusta escribir porque me sirve para relajarme y siempre fui muy callada e introvertida hasta que me hice mayor y no tuve más remedio que ser más sociable y dar la vuelta como un calcetín”, relató.

Para la escritora fue una gran sorpresa recibir el libro de manos de sus hijos Darío y David, su marido, Manolo, y de sus nietos, Paula y Álvaro. “Yo a mis hijos los adoro y son una parte muy importante de mi vida, pero ellos a mí también y saben que para ellos siempre estoy, seguro. Procuro darles a mis hijos, esa tranquilidad, normalidad y seguridad cuando hay algún contratiempo y se que ellos me adoran. En su día David, hace cuatro o cinco años, ya me había propuesto que escribiera un libro contando lo que yo he vivido, pero no lo había valorado. Creo que David y yo nos entendemos muy bien, él me considera como algo especial y el veía que tenía que publicar algo”, afirmó.

Araceli explicó que un sábado en casa de su hijo Darío, en Villabona, tras comer allí toda la familia se levantó de la mesa David y le hizo entrega de una caja, “nada más destaparlo y ver la portada comencé a llorar y no sé el tiempo que estuve llorando, porque no podía parar. Cuando lo vi me di cuenta que era sobre el blog, es un sueño para mí y ahora una realidad. Estoy muy orgullosa de ellos y de esa devoción, por lo que les estoy muy agradecida”, aseguró.

Autor

Redacción