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“Mención Gorfolí” Premios Empresariales 2019:A la Innovación en su Actividad, al Campo llanerense y a la empresa singular por su Antigüedad.

Publicado el 04/02/2019
El tapin “Mención Gorfolí” Premios Empresariales 2019:A la Innovación en su Actividad, al Campo llanerense y a la empresa singular por su Antigüedad.“Mención Gorfolí” 2018 , galardonados.

El periódico El Tapín crea la “Mención Gorfolí” en el año 2014, con el fin de homenajear a quien haya destacado en cualquier actividad en el concejo de Llanera. Esta mención nace para reconocer el mérito a una actuación singular y destacable acaecida en el año. A este galardón optan personas físicas o jurídicas, que ejerzan en el concejo su actividad y que hayan destacado en cualquier actividad en el año.

Tras cinco ediciones, el periódico El Tapín convoca la sexta edición para este año 2019. Se abre el plazo de presentación de candidaturas, que se podrán realizar hasta el día 08 de febrero de 2019, a través del correo electrónico eltapin@gmail.com o en el apartado número 14 (33424) de Llanera.

 

Mención Gorfolí 2014

Cáritas Llanera

La primera mención El Tapín “Gorfolí” del año 2014 fue para Cáritas Llanera, por la importante labor que desarrollan con profesionalismo, entrega y profundo amor cristiano, a favor de los más necesitados, que ha conllevado a este reconocimiento.

 

Mención Gorfolí 2015

Caja Rural

La segunda edición fue para Caja Rural. Los motivos fueron la celebración de su cincuenta aniversario en la región y en especial el alto grado de implicación en estos más de 35 años que lleva la oficina abierta en Posada de Llanera, ya que han participado apoyando actividades culturales, deportivas, educativas y sociales.

 

Mención Gorfolí 2016

Luis y Elena

El matrimonio de Severies, Luis y Elena, fueron los elegidos para ser galardonados en la tercera edición. El periódico El Tapín decidió concederles la mención por su inquietud, por su entrega y solidaridad con los niños que lo necesitan, proporcionándoles bienestar y protección acordes con sus necesidades materiales y emocionales, en un ámbito estable y afectivo. Estos padres de acogida ofrecen a los niños una oportunidad para que puedan desarrollar sus capacidades en una familia que no es la suya. Además, su inestimable contribución a la sensibilización de la sociedad sobre el acogimiento familiar.

 

Mención Gorfolí 2017

Asociación Campamento Parroquial de Santa María de Ordás

En el año 2012, un grupo de ex-monitores se embarcaron en un sueño, recuperar el campamento de su infancia, en Santa María de Ordás (León). Para ello, había que rehabilitar la casa que la parroquia de Lugo tenía en Santa María de Ordás. Un proyecto ambicioso, costoso y con un tinte de locura, que la Asociación consiguió realizar. Este proyecto, del que en la actualidad disfrutan niños y niñas de las parroquias de Posada y Lugo, hacen que la cuarta edición de la Mención Gorfolí recayó en la Asociación Campamento Parroquial de Santa María de Ordás.

 

Mención Gorfolí 2018

Luis Ángel González Granda

Luis Ángel González Granda recibió la V Mención Gorfolí por su enorme superación tras pasar una terrible enfermedad, que a los 42 años le supuso el golpe más fuerte, tanto para él como para su familia y allegados. Las secuelas le disminuyeron su movilidad, pero tras muchas horas de rehabilitación pudo empezar a caminar de nuevo y valerse por sí mismo. La ayuda familiar fue y es muy importante para él, pero Luis es sobre todo un ejemplo de superación, escasas personas son capaces de superar los retos que él ha pasado, pocas son las que alejan de forma tan severa el desfallecimiento. Su fuerte carácter independiente sale a relucir para vencer a la dejadez y a la autocompasión. Su interés por lo que le rodea se ha acentuado y te recibe siempre con una sonrisa, que no se le va durante toda la charla que tenga contigo.

PREMIOS EMPRESARIALES

En el año 2018, el periódico El Tapín decide introducir tres nuevos premios en la Mención Gorfolí. Estos son: premio empresarial a la innovación en su actividad, hombre o mujer del campo llanerense y a la empresa singular por su antigüedad.

Sacyr Flúor

El premio empresarial Gorfolí a la innovación fue para la empresa Sacyr Flúor, una empresa que lleva 30 años asentada en Llanera, con 50.000 empleados a nivel mundial, realizan labores de construcción y de ingeniería: ayudaron a la construcción del Puente de San Francisco, realizaron la construcción del Canal de Panamá, realizaron minas de oro en Australia, plantas de refinado como la de Repsol y en Asturias diseñaron, realizaron la ingeniería y la construcción de la gasificadora del Musel entre otras cuestiones.

En Llanera cuentan con una oficina de 150 empleados, la mayoría asturianos,  están muy orgullosos de dar valor a la región y de trabajar en ella, además de la innovación tecnológica que emplean para desarrollar toda esa obras de ingeniería, desarrollan una política de relación con la comunidad basada en un modelo americano, donde se da valor al sitio en el que están instalados intentando realizar labores de colaboración con las entidades locales a través del Ayuntamiento facilitando el contacto de las organizaciones que necesitan la ayuda.

Un exponente del tejido empresarial de Llanera es Sacyr Flúor que llegó en 1992, que entró en España por Llanera y es un ejemplo de innovación y de desarrollo de calidad humana de los trabajadores, una empresa responsable y con las alianzas que impulsa desde el sector privado con el público sirve para mejorar el tejido y la cohesión.

Longina García y Santiago Pérez

El matrimonio de Pruvia formado por Santiago Pérez Pérez y Longina García Martínez recibieron el premio del campo llanerense, por ser los primeros que se dedicaron y apostaron firmemente por la agricultura ecológica. La pareja realizó una fuerte difusión y promoción de la agricultura ecológica, ya que llevan en ella antes de que se denominara así de manera oficial, pero hoy en día está totalmente regulado y reconocida por organismos como la OCU, ONU o la FAO.

Desde el Copae aseguraron que no existen centros de formación en Asturias sobre agricultura ecológica y comentaron que la segunda escuela no oficial que hay en Asturias es la finca de Santiago y Longina, porque la cantidad de chavales que han pasado por ahí y se han ido formando es multitudinaria. El matrimonio llegó hace 60 años a Pruvia y Santiago venía cargado con los cachos de un hórreo, las panoyas, cuatro herramientas y con muchas ganas de trabajar. La finca de Pruvia tenía una casa pequeña de piedra, sin baño, pero si mucho trabajo que hacer. Cuando nació su hijo Valentín fue cuando se pusieron a construir la casa nueva con sus propias manos y también comenzaron a vender en el Fontal las verduras que sacaban de la tierra.

Santiago Pérez afirmó que luchó por la agricultura ecológica porque nació en el campo y cree en ello, piensa que es la agricultura del futuro y es un trabajo rentable y agradable.  “Valoro la salud y creo que el hecho de estar aquí con 84 años significa que algo hay que me sostiene aquí y creo en ella, porque tenemos que intentar hacer todos por una vida más sana y no ser nosotros mismos los que envenenamos lo que vamos a comer. Estamos en el buen camino y ofrezco mi experiencia para todos los jóvenes que lo quieran intentar”, concluyó.

José Manuel Tamargo, Casa Rosa

El premio a la empresa singular por su antigüedad en Llanera recayó en Casa Rosa y en la persona de José Manuel Tamargo. Casa Rosa era una tienda muy compleja en la que se vendía de todo, contaba con una sección de ultramarinos, una ferretería, un estanco, un almacén con muebles, colchones y grifería, otro almacén de pinturas y aceites, otro de sal piensos y forrajes, una gasolinera y por último un depósito de cervezas y refrescos.

El surtidor de gasolina obligaba a los hermanos, José Manuel y Tomás, a tener que estar pegados a él los sábados y domingos, aunque trabajo no tenían mucho porque en Posada sólo había un coche. En los años 50 su hermano Tomás se fue a Valladolid a estudiar medicina y José Manuel comenzó a trabajar con su padre en la tienda. A finales de los años 60 y principios de los 70 se dieron los primeros cambios en el establecimiento, como fueron la llegada de los electrodomésticos que ellos no pusieron a la venta, porque sólo había uno en Posada. Llegó el reparto de mercancía con la primera DKV, que les permitió jubilar el carro con caballos. Con la llegada de los supermercados en esos años, las tiendas tuvieron que especializarse y Casa Rosa tuvo que competir con otros muchos comercios, tuvo que especializarse y dejar varias actividades valorando el mercado de aquella época y el del futuro.

Pero todo este camino no lo hizo sólo sino en compañía de su esposa Ana, ahora el futuro de Casa Rosa deja de estar en sus manos para pasar a las de sus hijos, Juan y José, que representan la quinta generación de su saga. Les queda el reto de perpetuar el establecimiento en un mundo cada vez más competitivo, pero sabe que lo conseguirán porque si algo sabe hacer su familia es trabajar y luchar.