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Carta al director. Indignación que me produjo conocer que el pasado sábado en la cabalgata de Lugo de Llanera aparecieron como figurantes varias personas con la cara pintada de negro.

Publicado el 10/01/2019

Siglo XXI y todavía hay gente que no se ha enterado de que el color de la piel NO es un disfraz.

 El pasado sábado 5 de enero sentí vergüenza e indignación. Parece ser que en Llanera aún no se han dado cuenta de que el color de la piel no forma parte de ningún atuendo. Baltasar y otras personas figurantes de la cabalgata de Lugo de Llanera aparecieron con la cara pintada, simulando tratarse de personas africanas/afrodescendientes. Parece ser que este hecho no fue el único, pues Aliatar había acudido así a Posada días atrás. 

 Mucha gente defenderá este hecho, conocido como "blackface", alegando que "es inclusión", "una manera de dar visibilidad a esas personas", respetando el (supuesto) origen africano de Baltasar y acompañantes. Pero resulta bastante llamativo que en pleno siglo XXI sigan sin ser personas afro las que se representen a sí mismas. No, en lugar de eso, lo hacen personas blancas con las caras pintadas (labios rojos incluidos, totalmente caricaturesco), como si el color de piel fuese una careta y no hubiese en toda Asturies ni en este concejo suficientes personas que puedan representar perfectamente ese papel: representarse a sí mismas.

 ¿Por qué nos parecería absurdo que alguien se pintase la cara de blanco para hacer de Papá Noel y esto parece algo completamente normal? Soy una persona blanca y el blackface me indigna, porque lo normal es que a toda la población le ofendan este tipo de actuaciones y no sólo a las personas racializadas. Sólo de esa forma la sociedad puede avanzar. 

Espero que en 2020 Llanera deje por fin de perpetuar esta representación racista y estereotipada de una parte de la población de este país.

 Me gustaría puntualizar que no estoy considerando racistas ni a la organización ni a las personas participantes en la cabalgata. Mi crítica e indignación se dirigen únicamente al propio acto del blackface.

 

Claudia  Menéndez Fernández