[X]

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar su experiencia de usuario y ofrecerle los mejores servicios.
Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en nuestra Política de Cookies.


La Asociación de Vecinos de Bonielles organizó su primera comida de hermandad, aunque los vecinos llevan reuniéndose 10 años

Blanca Fernández, poetisa y vecina dedicó un poema a su parroquia

Publicado el 26/11/2018
El tapin La Asociación de Vecinos de Bonielles organizó su primera comida de hermandad, aunque los vecinos llevan reuniéndose 10 años

Un total de 54 vecinos acudieron a la comida de hermandad que organizó por primera vez la Asociación de Vecinos de Bonielles, aunque los vecinos llevan 10 años celebrando su comida de Navidad. Además, este año decidieron organizar después de la comida un taller de literatura denominado “Con voz de mujer”, dedicado a poner en valor la figura de las mujeres de la parroquia, ya que su papel fue muy importante, esta celebración coincidió con el Día Internacional contra la Violencia de Género y la Junta Directiva quiso expresar de forma colectiva su rechazo a cualquier tipo de violencia que se ejerza contra las mujeres del mundo.

En este taller literario contaron con la colaboración de la Asociación Voces y Bocetos, que leyó varias partes de poemas y relatos escritos por mujeres, también participó la Asociación del Alumnado y las Familias de la Escuela Municipal de Música de Llanera, que pusieron la pincelada de color musical con el acordeón de Noelia, se sumó también la escritora de Guyame Pilar Cristina Menéndez y como invitada especial contaron con la presencia de la escritora de Bonielles, Blanca Fernández, de Ca Nieves que leyó un poema dedicado a su parroquia.

En el alto la atalaya

de la tierra la canal,

ta sentau un parroquiano

cabizbajo y pensativo

recordando su pasado,

con la mirada entristecida

y mirando a Carbajal.

Aquellos prados y tierras

que la gente trabajaba,

con tanto amor y cariño

porque de comer les daba.

Cantaban los ruiseñores al amanecer el alba

y cuando era la fiesta

la gente se preparaba,

porque venían invitados y la casa se llenaba

de familiares y amigos,

que del pollo cuenta daban

y eso se ha acabado.

Los campos son soledad

los jóvenes dejan el campo

y se van a la ciudad.

Esperamos que algún día

retomen a su lugar,

La campana de la iglesia

era del pueblo el reloj,

cuando tocaban las doce

se deja de trabajar,

porque comida y la siesta

no se pueden retrasar.

Había dos campaneros

campeones de tocar,

uno era Pepe Carlos

otro Aurelio de Bastián,

sudaban la camiseta

a ver quién tocaba más,

pero punto de reunión

donde a todos los conflictos

se les daba solución,

ayudando a los vecinos

 aquel que lo necesitó.

Se preparaba la estaferia

y se arreglan los caminos,

todos arrimamos el hombro,

todos quieren ayudar

y los mozos aprovechan

a les moces cortejar,

porque era una manera

de verse sin sospechar.

Con poco éramos felices,

con poco nos conformábamos,

así que siendo mayores

la vida nos enseñó

que siendo buenos y honrados,

viviendo con ilusión

la herencia a nuestros hijos

será su premio mejor,

pues ya vamos a la iglesia

que están tocando a oraciones,

con bonete y con sotana

nos espera Don Ramón

con su eterna sonrisa

nos dará su absolución.