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En el año 2006 estuvo a punto de haber una gran campaña arqueológica en Lugo y crearse la Fundación Lucus Asturum

Las Crónicas de un Luggón Tras las huellas de LUCUS ASTURUM / y IV

Publicado el 27/09/2018
El tapin En el año 2006 estuvo a punto de haber una gran campaña arqueológica en Lugo y crearse la Fundación Lucus Asturum

Para desenterrar de forma eficaz Lucus-Lugo son necesarias más altas miras. No vale el picoteo arqueológico esporádico, a cargo muchas veces de diletantes que escarban la tierra con el fin de buscar solo lucimiento personal. No. Se requiere más ambición. Se requiere un amplio plan director que contemple más espacio a excavar: unos 150.000 metros cuadrados y no las porciones de terreno equivocadas donde se excavó habitualmente. También es necesaria la creación de una institución, La FUNDACIÓN LUCUS ASTURUM, (que auspicie y coordine las acciones a emprender en el espacio arqueológico y fuera de él en relación a esta histórica ‘civitas’), con el patrocinio del Principado de Asturias, Ayuntamiento de Llanera, entidades financieras y patronos privados. Es una idea que no se plantea aquí por vez primera, sino que viene del año 2006, cuando hubo posibilidad de realizar una amplia excavación y crear la Fundación Lucus.

 

Aladino F. Pachón

Las excavaciones en Lugo de Llanera a la búsqueda del Lucus Asturum ptolemaico siempre fueron exiguas por varias razones: o bien se excavó superficialmente en tiempos de aquel neblinoso franquismo que apremiaba encontrar un origen imperial romano para la invicta Oviedo a base de infravalorar lo que apareciera en Lugo; o bien se hicieron tímidos sondeos en los últimos decenios del siglo XX para justificar el guión preestablecido de que en torno a la antigua parroquial lucense no hubo nada y que las fuentes antiguas mintieron. Pero nunca se diseñó un plan arqueológico en condiciones. Solo se realizaron escarceos excavadores y se concluyeron hipótesis extravagantes a posteriori, como, por ejemplo, en los años 80 y 90 del siglo pasado.

No obstante, sí hubo una excepción digna de contar. Fue en el año 2006 y aunque no tuvo transcendencia pública sí existió entre bastidores la posibilidad de iniciar un plan arqueológico serio y definitivo.

Ese año, el grupo empresarial de promoción del suelo leonés (Ponferrada) PGS estaba ultimando la compra de los derechos de reversión a sus propietarios de las fincas expropiadas en los años 70 y 80 del siglo pasado para ampliar el polígono industrial de Silvota en su segunda fase, (terrenos que fueron devueltos en los años 90 al no cumplirse los fines expropiatorios y que no todos los propietarios podían recomprar, por lo que PGS les compraba sus derechos), que ocupaba una superficie de casi 1.000.000 de metros cuadrados ubicados entre la zona de la antigua parroquial y Lugo de Llanera.

La pretensión de PGS era levantar una macro urbanización residencial en esa superficie (“en 2008 ya se verá ladrillo”, decía en 2006 una fuente de esa inmobiliaria repleta de fondos financieros), cerca de La Morgal y de la presunta estación del AVE en Silvota, poniendo en peligro sobre todo la pervivencia del ámbito arqueológico histórico de Lucus Asturum en el entorno de la antigua parroquial de Santa María de Lugo, que las máquinas se llevarían por delante, sin duda.

El 20 de octubre de 2006 le hice saber este extremo al entonces presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, que me dio el visto bueno para iniciar las oportunas acciones de salvaguarda del espacio arqueológico de Lucus, en colaboración y con el apoyo del consejero de Infraestructuras de su Ejecutivo, Francisco González Buendía, quien, como primer paso, habría de negociar con los inversores la cesión al Principado de terreno a cambio de la licencia constructiva. Se trataba de preservar como mínimo unos 150.000 metros cuadrados (área que aquí en la ilustración aérea aparece acotada en forma ovoide en rojo, con el nombre de los propietarios de las fincas inclusas) del millón que estaba comprando PGS y convertirlos en permanente espacio de acciones arqueológicas futuras. Es decir, crear el Parque Arqueológico Lucus Asturum.

Un plan arqueológico

Con esa premisa y esa posibilidad comencé a pergeñar un plan centrado en dos aspectos esenciales. El primero y fundamental crear una entidad para aglutinar y coordinar todas las acciones técnicas y financieras: la Fundación Lucus Asturum. Me inspiré en la idea del “Círculo de Amigos de Lucus Asturum” que Manolo el de la OJE y yo hablamos más de treinta años atrás, (ya informé en el capítulo II), y le dí la proyección de fundación, en la que deberían ser patronos el gobierno del Principado, la Universidad de Oviedo, el Ayuntamiento de Llanera, entidades financieras y patronos privados. Con eso, comencé a redactar el borrador de estatutos.

El segundo aspecto esencial fue la redacción del borrador del plan director no solo para excavar en esos 150.000 metros cuadrados, sino también para recoger, valorar, clasificar y almacenar materiales pétreos de factura romana, tardoantigua y altomedieval existentes en todas y cada una de las viviendas del entorno (lo que daría trabajo en Llanera en un plan de empleo municipal), incluido el obsoleto cementerio (en el que había o hay lápidas de mármol con inscripciones romanas en el reverso) y la antigua casa rectoral, que, remodelada en los últimos años de manera aberrante, contiene en sus paredes piedras cuadrangulares de la presunta muralla de Lucus. Lo mismo que una entrada semicircular en el muro de Casa’l Roxu, que es claramente un presunto indicio del muro secular de Lucus.

En la mañana del 14 de noviembre de 2006, en visita a la zona Lucus me acompañaron el entonces arqueólogo de la consejería de Cultura, Ángel Villa, y Ramón Rodríguez, director de la biblioteca de la Universidad de Oviedo. Villa, que iba a ser propuesto codirector de las futuras excavaciones junto al profesor Vicente José González (puse de acuerdo a ambos), pudo comprobar ‘in situ’ la existencia de mucho material romano a simple vista, como es el caso del muro del antiguo cementerio, de cuya inspección ocular se ofrece aquí una fotografía.

En 2006 había un plan. ¿Por qué no se ejecutó? Porque el entonces presidente de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), Severino García Vigón, puso el grito en el cielo debido a que Areces iba a autorizar un proyecto residencial y no  la ampliación del polígono industrial de Silvota: más naves industriales cerca de donde ya había muchas, quería Vigón. Levantó tal tornado político que los de PGS sencillamente abandonaron su proyecto inversor, sin más. Consiguientemente, el Principado perdió la oportunidad de oro de obtener gratis los 150.000 metros cuadrados que iban a conformar el Parque Arqueológico Lucus Asturum.