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Cristina Fernández González aseguró que su deseo es ayudar a los demás y a través de la medicina o la enfermería le gustaría poder hacerlo

Publicado el 08/07/2021
El tapin Cristina Fernández González aseguró que su deseo es ayudar a los demás y a través de la medicina o la enfermería le gustaría poder hacerlo

Una de las dos alumnas que ha recibido la Beca Tapín-Oquendo, que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Llanera, ha sido la vecina de Pruvia, aunque reside desde hace algún tiempo en Lugo de Llanera, Cristina Fernández González. Sus estudios de educación infantil y secundaria los realizó en el colegio público de Lugo de Llanera, la ESO y el Bachillerato lo estudió en el IES Llanera. “Mi asignatura favorita en el colegio eran sin duda Educación Física, porque era donde podíamos socializar un poco y después también me gustó Conocimiento del Medio, que nos lo impartían en inglés, fue el primer contacto que tuve con las ciencias y me gustó mucho. Dábamos algún concepto muy liviano sobre biología o química y me encantaba”, apuntó.

Fernández aseguró que de educación infantil tiene muy buenos recuerdos de una profesora, María del Mar, “me encantaría retomar el contacto con ella, pero somos incapaces de localizarla, nos cuidaba muchísimo e incluso le hicimos un regalo hecho por nosotros y también hice muchos amigos en el colegio, que todavía sigo conservando. Había mucho compañerismo”, afirmó.

Cristina y la otra becada, Lucía Ortea, aunque fueron al mismo colegio y al IES nunca coincidieron en la misma clase, solo en la asignatura de Francés y en clases particulares, pero sus madres eran amigas y pasaban mucho tiempo fuera de clase juntas.

En el IES Llanera sus asignaturas favoritas era biología y anatomía, está última fue una de las optativas que cursó en 1º de Bachiller, “fue en ese curso donde me di cuenta de hacía donde quería encaminar mi trayectoria profesional. En la ESO sabía lo que no me gustaba y no me veía en Derecho, en Economía y fui poco a poco buscando mi camino y creo que elegí muy bien al hacer Ciencias de la Salud”, afirmó.

La becada confesó que los primeros meses de 1º de ESO y Bachiller se llegó a asustar, “la verdad es que llegué a sentirme agobiada, pero después llegó la pandemia y perdimos parte del curso, pero en 2º de Bachiller tuvimos que retomar todo lo que habíamos perdido, y no se estudiaba igual desde casa que en clase. Llegas y te das cuenta que es bastante más complicado que 1º de Bachiller y el choque es muy grande. La primera evaluación me costó mucho más, sobre todo el volver a organizarme y eso que era más fácil que la tercera, en épocas de exámenes no salgo, simplemente solo entrenó durante ese tiempo porque es mi momento de relajarme, pero en la primera evaluación tuve que dejar de ir a entrenar porque no me daba tiempo a estudiarlo todo. En la tercera evaluación, que tenía que hacer el triple incluso con la presión de la EBAU muy cerca, me organicé mucho mejor, no perdí de entrenar e incluso salíamos los fines de semana a dar una vuelta y fue mucho mejor. El agobio llegó cuando faltaba una semana para la EBAU”, recordó.

Los hobbies de Cristina son hacer deporte, como ir a caminar, al gimnasio y a nadar. “En casa me gusta ver películas con la familia y lo bueno que saqué de la pandemia fue el poder pasar más tiempo con ellos, porque mi madre trabaja y mi abuela sale a dar un paseo, además de con los estudios casi no les veo”, narró.

En cuanto a la carrera que iniciará afirmó que influye si le da la nota, su deseo si eso ocurre es estudiar medicina, aunque también le gusta enfermería, “este año fue complicado y las notas de corte aun así subieron muchísimo, el año pasado para entrar en medicina necesitabas un 12,5 y ahora un 13. En lo único en lo que me veo: haciendo medicina o enfermería, porque lo que me gusta es ayudar a la gente y a la sociedad en general, además de ser lo que me gusta creo que me esforzaría más para ser buena, me gusta tratar con la gente y la pandemia ha servido para que nos demos cuenta realmente de lo importantes que son”, afirmó.

Cristina tiene una prima que estudió enfermería y se especializó en ser matrona, pero decidió irse a Nueva Zelanda a trabajar, porque allí las condiciones y el salario son mejores, “comenzó investigando, pero como en España no se invierte lo suficiente no tiene mucha salida y se fue allí y está encantada”, apuntó.

La llanerense comentó que en un primer momento desde el centro se avisó a Lucía y a ella para ser beneficiarias de la beca, porque tiene el mejor expediente en conjunto al haber conseguido todo dieces en 1º de Bachiller y todo dieces, menos un 9, en 2º de Bachiller. “Pero solo llamaron a Lucía y la razón fue que Lucía en primero cursó una asignatura optativa más, aunque la carga lectiva era la misma cuatro horas. Me llevé una desilusión enorme, porque las dos estábamos muy contentas y al final Lucía me dijo que la compartía conmigo porque nos lo merecíamos las dos. Más que el dinero es el reconocimiento al trabajo, porque las dos nos hemos esforzado mucho por conseguirla y estoy muy agradecida a Lucía por su gesto”, destacó.

Autor

Redacción