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Si no queda satisfecho, le devolvemos su voto

Aquí es obligatorio distinguir entre la nueva y la vieja política.

Publicado el 30/06/2021
El tapin Si no queda satisfecho, le devolvemos su voto

Escuchando el otro día a unos de esos brillantes tertulianos que ahora iluminan nuestras cadenas, no paraba de hacer referencia a que las políticas de “money back” se están imponiendo en el mercado minorista local. Por lo general no suelo tomar muy enserio a las personas que ocultan sus ideas bajo anglicismos, pero tal era la fijación de aquél hombre con el término que no pude reprimirme y lo busqué en Google. Sepan ustedes que finalmente se referían al si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero de toda la vida. Que rico es nuestro castellano y como perdemos su esencia nada más podemos.

 Inevitablemente dejé volar mi imaginación y me paré, por un momento, a pensar qué pasaría si aplicásemos el concepto de “money back” a la política, es decir, a qué todos reflexionásemos si estamos satisfechos con nuestro voto para que, si no es así, nos lo devuelvan. Alguno me dirá que eso es la democracia, dar la oportunidad a otro para que me represente los próximos 4 años, pero yo pienso que, si me dan 90 días para probar un colchón y si no me gusta lo devuelvo, por qué no hacer lo mismo con mi voto.

 El primer paso sería saber a quién puedo aplicar este tan novedoso sistema de devolución del voto. Aquí es obligatorio distinguir entre la nueva y la vieja política. La vieja política encarnada en el PP, PSOE e IU ofrece el mismo producto desde hace décadas, con leves evoluciones según el vendedor de voto (candidato) que en su día capitanease el proyecto. Se trata de un producto relativamente fiable, de esos que, si te engañan en la venta, no te puedes ni sentir estafado pues llevan ofreciendo el mismo producto desde la transición, es más, en Llanera alguna de estas formaciones lleva más de 25 años con los mismos rostros al frente.

 Dado por conocido el producto tradicional, a todos nos entran las ganas de probar otros productos, de ver qué otras necesidades/expectativas pueden cubrir los partidos de la nueva política. Pero aquí entramos en zona de riesgo, lanzamos nuestro voto a partidos con una organización interna aún incipiente y que aún no nos han dado tiempo ni a defraudarnos ni a sorprendernos. Dos años creo que es tiempo suficiente para que probado el producto podamos decidir, echemos la vista atrás y pensemos si es necesario el reembolso de nuestro voto de haber decidido optar por alguna de estas formaciones.

 Empecemos por Vox. Tengo que reconocer que, tomando un café en Posada o una sidra por Lugo, te enteras de lo que hace todo el mundo, pero lo de esta formación yo no lo he visto en la vida, son tan desconocidos sus representantes como sus votantes, pero ahí están. He intentado ver en las redes sociales a qué se dedican, pero no he podido encontrar más que videos colgados de las cuentas nacionales del partido, sin ningún tipo de actividad en Llanera.

Como ya he comentado en otros artículos, en el haber de su representante, la señora Menéndez, solo se puede apuntar las continuas piruetas que hacen que, en redes sociales y prensa, diga una cosa para después sostener lo contrario con su voto en los plenos. Da igual que la propuesta sea económica, social o urbanística, siempre tenemos su NO garantizado sin ningún tipo de argumentación, viendo su trayectoria, ni está ni se le espera. Teniendo en cuenta la sucesión de errores que han cometido y que han ocasionado que hayan tardado casi dos años en constituirse como grupo propio dentro del Ayto de Llanera, no podíamos esperarnos mayor operatividad.

Calificar a este partido como de extrema derecha, ya depende del criterio de cada uno. Para mí, si lo son. Lo que nadie podrá negar es que son la extrema inoperancia, siendo su arraigo y conocimiento de los problemas de Llanera extremadamente nulo. Son un voto de protesta a la derecha que ya ha cumplido su función, ahora debe volver a su lugar de origen.

 En el medio del tablero tenemos a Ciudadanos. Ocupan la parte del espectro político más deseada y más difícil de conservar, el centro. A nivel nacional y autonómico es un partido en descomposición, con este panorama es muy difícil que sea contemplado en Llanera como una opción a largo plazo, pues seguirá los mismos pasos que sus direcciones de Oviedo y Madrid.

Pese a lo pequeño de nuestro concejo, la situación de Ciudadanos Llanera representa muy bien la situación general del partido, su escasa representación hace que no sea valioso ni para la derecha, ni para la izquierda, de ahí que ninguno de estos bloques cuente con él. El último ejemplo lo tenemos con la aprobación del remante del pasado pleno, Ciudadanos, en su día, votó en contra de los presupuestos para 2021 pese a haber participado en todas las comisiones presupuestarias al respecto, y ahora donde el remanente se aplica siguiendo las mismas líneas del presupuesto y sin ser llamado a ninguna reunión previa, gustosamente confirma el su voto a favor. Si hay alguien que lo entienda, por favor, que me lo explique. Mucho me temo que a todo el mundo le da igual su apoyo o no, y sabemos las consecuencias que esta situación traerá.

 Por último, tenemos al sector comunista, ya desprovisto de su gran líder. Podemos Llanera sí que puedo confirmar que no ha dejado indiferente a nadie, nunca perder una mayoría absoluta debió sentar tan bien al PSOE, sirviéndole de muletilla para soportar la parte de la responsabilidad de gobierno que interese en cada momento.

Su concejalía suele amenizarnos la legislatura con ocurrencias como la revisión de la toponimia, algo extremadamente necesario en tiempos de pandemia. La recurrente alusión al centro asesor de la mujer de Llanera, del que habla sin tener ni presupuesto ni proyecto para el mismo. También cabría recordar el cese de las reuniones vecinales, tan nombradas y que una vez asegurado el sillón cuatro años más se metieron en el cajón hasta que vuelvan a hacer falta los votos.

Lo que más me llama la atención es esa capacidad de su portavoz, la señora Isabel Fernández, de jugar a dos bandas. Por un lado, sostiene al gobierno, previa liberación correspondiente, pero, por otro lado, cuando casualmente el voto de la propuesta está asegurado para el gobierno local, ahí puede desenvolverse en su salsa, erigiéndose como la más radical de izquierdas como hemos podido ver en su voto negativo a la contratación externa del servicio de mantenimiento de zonas verdes, todo fachada.

 Visto lo visto, si han invertido en algunos de estos productos, creo que hay razones más que suficientes para que les devuelvan su dinero.

 Pepe Santolaya

Autor

Pepe Santolaya