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Ricardo Rodríguez, con orígenes llanerenses y regueranos, fue premiado como el Mejor Entrenador Español en el extranjero en 2020

Acabó su carrera como futbolista en el Atlético de Lugones, en la categoría Regional Preferente

Publicado el 01/04/2021
El tapin Ricardo Rodríguez, con orígenes llanerenses y regueranos, fue premiado como el Mejor Entrenador Español en el extranjero en 2020

El ovetense, Ricardo Rodríguez, ha sido premiado como el Mejor Entrenador Español en el extranjero en 2020, compitiendo con otros míster más reconocidos como Guardiola o Xavi Hernández. El premio reconoce su fantástica temporada a los mandos del Tokushima Vortis, al que consiguió ascender a la Primera División japonesa, siendo el mejor equipo de la liga.

-¿De dónde es? ¿Cuántos años tiene?

-Tengo 46 años, aunque nací y viví en Oviedo, pero mi padre es de Llanera, en concreto de Agüera, y mi madre de Las Regueras, de Premió.

-¿Cómo comenzó su andadura en el mundo del fútbol, en un principio como jugador? y ¿en qué equipos comenzó a jugar y cómo fue su trayectoria?

-Mi carrera comenzó como jugador, milité de los 10 hasta los 14 años en las categorías inferiores del Real Oviedo, después pasé al Centro Asturiano, donde estuve tres años y estuve en Braña jugando en la categoría de División de Honor juvenil. Con 15 años me lesioné el ligamento cruzado y pasé mucho tiempo sin poder jugar. Fue difícil que algún equipo confiara en mí para competir en Tercera División, debido a la lesión, pero me fichó el Atlético de Lugones para jugar en Regional Preferente, donde solo estuve unos meses.

Como me encanta el deporte decidí estudiar Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF) en La Coruña y fue en febrero de ese año cuando opté por dejar el fútbol, con 20 años, en la categoría Regional Preferente, en la que me encontraba. También tengo el doctorado por la Universidad de Oviedo.

-¿Por qué decidió hacerse entrenador y en qué año fue?

- En un primer momento cuando acabé mis estudios comencé como preparador físico en el Real Oviedo, pero no me gustaba demasiado y me aburría, solo me gustaba el estar en contacto con el deporte, por eso decidí obtener el título de entrenador de Nivel 1. Fue en el año 2003 cuando el Oviedo comenzó a tener problemas y tuve que salir, realicé las oposiciones para ser profesor de Educación Física. Pero me llamaron los responsables del Real Madrid, porque habían seguido mis pasos en el cuerpo técnico el Real Oviedo y me ficharon para dirigir la escuela internacional en México. Allí puse en práctica todo lo aprendido en el Real Oviedo en cuanto a gestión, ya que yo me encargada de dirigir la escuela, pero me di cuenta de que lo que realmente me gustaba era entrenar y tras tres años en México me volví a España, en concretó a Girona donde entrené a un equipo juvenil de División de Honor en el año 2006, pero fue a los seis meses cuando pasé a formar parte del primer equipo y conseguimos el ascenso a Segunda División B.

Después me fichó el Málaga y se produjo un cambio en el primer equipo, ya que el entrenador se fue al Benfica y Camacho me ofreció ser su asistente y ocupar la plaza de Muñiz en el primer equipo y conseguimos el ascenso a Primera División.

Tras ese logro decidió contar conmigo la Selección de Arabia Saudí, donde pasé varios años como Director Deportivo y conseguimos se campeones del Torneo Norte de África en 2011. Pero mi carrera como entrenador profesional comenzó con 39 años, cuando volvió a Girona y entrené al primer equipo en Segunda División.

-Ha entrenado en otros países como México, Arabia Saudí o Tailandia, ¿por qué puso rumbo a Japón?

- Tras ese tiempo en Girona, el Director Deportivo cambió y decidió contar con su gente afín y a finales de 2013 dejé el equipo. No podía fichar por otro club de España, ya que la temporada estaba iniciada y me ofrecieron ir a hacerlo a Tailandia y acepté, para seguir trabajando, porque tengo una familia a la que atender y que depende de mí.

Llevo siete años fuera de España, en ese tiempo he entrenado en Tailandia a tres equipos y llevo cuatro años en Japón, donde comencé a entrenar al Tokushima Vortis, que fue finalista en el play-off de ascenso a la primera división y fue campeón de la segunda división. Esta temporada y tras cuatro años estoy entrenando al Urawa Red Diamond de la Primera división.

-¿Qué diferencias existe entre el fútbol español y el japonés? A nivel cultura, ¿le costó adaptarse?

-He visto diferentes países a lo largo de mi carrera, pero es cierto que la primera vez es todo muy chocante a nivel cultural. Me fui a México con 29 años, me acogieron muy bien a todos los niveles, pero el cambio o choque cultural lo viví sin duda en Arabia, cuando llegué al aeropuerto, ver a las mujeres y los hombres separados y el burka, la mujer toda de negro. Pero la realidad es que a donde más me ha costado adaptarme es a Tailandia, porque es totalmente diferente a España y fui cambiando de equipos, en esos tres años.

Cuando estábamos en Tailandia, en alguna ocasión decidimos venir de vacaciones a Japón, las pasamos en Osaka y me encantó, además pude disfrutar del fútbol japonés cuando vinimos a jugar algún partido preparatorio o amistoso y decidí buscar aquí oportunidades, me salió bien y apostaron por mí. Además esto es una oportunidad para mi familia y mis hijos, considero que aquí pueden desarrollar su vida en mejores condiciones. También para mí, porque si decidiera regresar a España podría hacerlo como entrenar de Primera División, mientras que si me hubiera quedado en Tailandia se asemeja el nivel a una Segunda División o Segunda B.

El fútbol japonés es más técnico y táctico, porque eso lo tenemos detectado.

-Comienza la Liga en Japón, ¿Cuál es el objetivo?

-El objetivo con mi nuevo equipo, Urawa Red Diamond, es crear una identidad. Este equipo ya tuvo la oportunidad de competir dos veces en la Champion League y es uno de los equipos más grandes de Japón, pero solo cuenta con un título que lo ganó en 2006. Nuestro objetivo principal es volver a la Champion League, además de conseguir posicionarnos en mitad de la tabla en la liga, tener una identidad como equipo con jugadores ofensivos y sobre todo rejuvenecer la plantilla.

-¿Le gustaría volver a España?

-No me lo he planteado, ni lo he valorado. Estoy muy involucrado en este país con el fútbol, se me reconoce y se me valora mucho por mi trabajo. Yo estoy creciendo profesionalmente igual que los equipos a los que entreno. Mi intención es ir más allá de entrenar un equipo, ya que es importante formar parte de él verle crecer, desarrollarse a todos los niveles con el cuerpo técnico y todas las personas que forman parte del club, y eso no es una labor a corto plazo, sino que perdura mucho más tiempo.

-¿Suele venir a menudo a Llanera?

- Cuando tengo vacaciones vengo a una finca que tengo en Brañes y visito a mis familiares en Llanera y en Las Regueras, me encantan salir en bici por allí. Guardo muy buenos recuerdos de Agüera y Premió, que era donde pasaba mis vacaciones de pequeño en casa de mis abuelos jugando con mis primos y primas. Tengo que decir que con 10 años me pasaba todo el día jugando a fútbol, creo que era mucho mejor jugador en aquella época, porque jugábamos en la calle sin ningún problema y me da pena que eso se haya perdido con el paso de los años.

-¿Qué ha supuesto para usted ser considerado el Mejor Entrenador Español en el Extranjero en 2020?

-Es una satisfacción muy grande, he competido con grandes entrenadores como Benítez, Guardiola o Xavi Hernández. Es cierto que realizamos una gran temporada en 2020, ganando la Segunda División japonesa y pudimos jugar la Emperador Cup, que se asemeja a la Copa del Rey, algo que me llena de orgullo.

Autor

Redacción