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La falta de regulación laboral entre contratas y subcontratas, obliga al supremo a poner límite al abuso de los contratos temporales

La falta de la visión práctica en las relaciones entre empresa – trabajador – administración pública, es el principal problema de la legislación laboral.

Publicado el 07/02/2021
El tapin La falta de regulación laboral entre contratas y subcontratas, obliga al supremo a poner límite al abuso de los contratos temporalesMarcos Oscar Martínez Álvarez

La sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, dictada el 24 de diciembre de 2020, cierra un año que destaca por la falta de aplicación práctica de la legislación laboral covid cuyas consecuencias son inseguridad jurídica, y la mayor conflictividad por llegar que ha vivido España desde la crisis del año 2013.

La justicia, con el objeto de reducir la temporalidad en las personas contratadas, señala que aquellas empresas que tiene como actividad continua y principal ofertar servicios a terceros, deben tener a las personas contratadas mediante contratos indefinidos, poniendo fin a una práctica habitual por parte de estas empresas de desarrollar su actividad contratada mediante personas con contrato temporal.

Este cambio, tiene su lógica, puesto que muchos trabajadores se encontraban trabajando para una empresa, mediante contratos de trabajo temporales, vinculados solamente cuando esta empresa era contratad por otra principal. Esta práctica venia provocando una carrera irregular de las personas trabajadoras en su vida laboral, así como, una menor indemnización al finalizar su contrato con respecto a las personas contratadas de forma indefinida.

Esta sentencia, pone la luz en el camino al fenómeno de la contratación temporal, que empezó como una verdadera necesidad en los años 90 en España, y que su evolución fue priorizar por parte de las empresas la contratación temporal como idea general de contrato, idea contraria la constitución española y el estatuto de los trabajadores, donde claramente obliga a la empresa a usar el contrato indefinido como modelo normal y regular de contratación, y deja la contratación temporal como algo excepcional para utilizar las empresas en situaciones perfectamente tasadas legalmente.

Para la actividad de subcontratar servicios, esto significa poner fin a una práctica mal entendida socialmente, y aprovechada para mercantilizar el movimiento productivo a través de contratación de servicios u obras con limite de tiempo, buscando contratar aquellas que ofertaban el servicio u obra mas barato, cuya base importante para el objetivo era jugar con el coste social, buscando la mano de obra mas barata.

Esta sentencia es una sentencia lógica que va legislando junto a otra jurisprudencia lo que ningún gobierno se atrevió hasta el momento a legislar, la aplicación práctica de la contratación temporal en los servicios de las contratas y subcontratas, y que se une a otras sentencias, como la que estableció que no se podía extinguir el contrato temporal antes del fin de la obra o servicio.

Con este paso se abre la posibilidad de que el gobierno actual ponga fin a una práctica abusiva de la contratación temporal, y las prácticas irregulares en las relaciones laborales de las contratas y subcontratas, como buscar una empresa con un convenio de empresa con costes salariales bajos para buscar a la oferta del servicio más baja, sin primar la calidad del servicio, buscando lo que los expertos llaman “la mercantilización de las personas trabajadoras”.

Este país tiene que liderar el bienestar social y no la precarización laboral, y eso pasa por un cambio de estrategia cultural, donde hay que legislar fomentando un pensamiento social de que la riqueza de las personas es la que genera riqueza en conjunto, y que provocar la fluidez e intercambio económico entre personas – empresas – personas, es la solución a la pobreza.

Autor

Marcos Oscar Martínez Álvarez