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Juan Tamargo: Estamos ante un momento difícil, la pandemia de COVID-19 avanza en sucesivas oleadas y ya dura casi un año

Publicado el Martes 26 de Enero del 2021


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Juan Tamargo. Catedrático de Farmacología Facultad de Medicina. Universidad Complutense Llanerense del año 2013  

 Queridos paisanos,

El año 2020 quedará grabado en nuestra memoria porque desde el pasado mes de marzo hemos padecido la pandemia de COVID-19, es decir, una enfermedad que se extiende por muchos países, causada por el virus SARS-CoV-2 (coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave tipo 2). El 24 de enero de este año había 2.1 millones de personas fallecidas y más de 98.8 millones de personas infectadas de COVID-19 en el mundo.

Estamos ante un momento difícil, la pandemia de COVID-19 avanza en sucesivas oleadas y ya dura casi un año. Antes del verano pasado, el primer brote conllevó el confinamiento de la población en sus casas. A partir de junio, el número de enfermos y fallecidos disminuyó marcadamente. Ello me animó y durante el verano fui a veranear a Asturias, paré por Posada para asistir a la feria de agosto y comprobé que mi tierra era una de las zonas más seguras de España. Desde luego más segura que Madrid, ciudad en la que vivo. Después del verano han venido no se si dos nuevas olas de la pandemia, una que alcanzó su máximo entre octubre y noviembre y la que estamos padeciendo en el momento actual que parece muy ligada a las fiestas de Navidad. Esto era algo previsible y anunciado, ya que sabíamos que al relajarnos durante las fiestas navideñas y al reunirnos con muchas otras personas, aunque fueran familiares, iban a recrudecerse la pandemia.

Como consecuencia el número de contagios ha aumentado, el número de muertos también y el sistema sanitario vuelve una vez más a estar saturado. Los contagios (42.885 nuevos casos en España el pasado 22 de enero), las consultas y las hospitalizaciones han aumentando, y las camas hospitalarias, en particular, las de las Unidades de cuidados intensivo, vuelven a llenarse de enfermos con COVID-19. En el momento en que escribo estas líneas, en España el número de casos es de 828,57 por cada 100.000 habitante, la cifra más alta desde que empezó la pandemia. El Instituto Nacional de Estadística nos ha dicho que entre marzo y diciembre del 2020 han muerto al menos 65.000 personas más que en las mismas fechas del año 2019 y este aumento del número de fallecimientos es posiblemente atribuible al COVID-19. Esta es la mala noticia. Pero frente a todas estas malas noticias, hay una muy buena noticia y es que a finales del 2020 había dos vacunas aprobadas por la Agencia Europea del Medicamento y que es posible que a finales de enero tengamos otra más en el mercado.

El sistema sanitario lucha contra la pandemia de COVID-19 lo mejor que puede, pero vuelve a verse desbordado y es hora de plantearnos que contra un enemigo común, la pandemia de COVID-19, todos estamos llamados a luchar y los sanitarios necesitan de nuestra colaboración más que nunca. Luego la posición de los ciudadanos tiene que ser cada vez más activa para conseguir vencer al coronavirus.

Para ello, primero debemos conocer la enfermedad y, a continuación, tomar medidas para defendernos frente a ella.

Los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, tos seca y cansancio; con menos frecuencia, aparece congestión nasal, diarrea, dolor de cabeza, conjuntivitis, dolor de garganta, pérdida del gusto o el olfato, erupciones cutáneas o cambios de color en los dedos de las manos o los pies. Estos síntomas suelen ser leves y comienzan gradualmente. Por suerte, el 80% de los pacientes se recuperan sin necesidad de acudir al hospital. Sin embargo, hasta un 20% de las personas que contraen el COVID?19 puede presentar un cuadro caracterizado además de fiebre, tos y dificultad para respirar y deben buscar atención médica para que remitan al paciente a un centro sanitario adecuado

Pasemos ahora a hablar de como evitar los contagios. La enfermedad se propaga de persona a persona principalmente a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar y que pueden contagiar a otras personas. El contagio puede producirse por personas que no se sienten enfermas o que sólo presentan tos leve. Por ello, es importante mantener una distancia de seguridad (al menos 1 metro de distancia), particularmente si alguien cercano a nosotros está tosiendo o estornudando y, sobre todo, llevar siempre puesta de forma correcta mascarilla. La mascarilla debe colocarse sobre la nariz, pellizcando el borde rígido de la misma para que se amolde a la forma de la nariz, y debe cubrir la nariz, la boca y la barbilla y no debe quitarse para hablar con vecinos o amigos. Si tenemos necesidad de toser o estornudar debemos cubrirnos la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo.

Otro consejo importante es que hay que extremar las medidas de higiene. La principal es lavarse las manos con agua y jabón (o con un desinfectante que contenga alcohol) con mucha frecuencia (varias veces al día). Por otro lado, las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar pueden caer sobre los objetos y superficies que nos rodean a la persona, como mesas, pomos de las puertas, barandillas u objetos que compramos. Sabemos que el virus de la COVID?19 puede sobrevivir hasta 72 horas en superficies de plástico y acero inoxidable y menos de 24 horas en superficies de cartón, por lo que podemos contagiarnos si tocamos esos objetos y a continuación nos tocamos los ojos, la nariz o la boca. Por ello es importante lavarse las manos frecuentemente, particularmente al volver a casa de la compra ya que hemos tocado pomos de puertas y estado en contacto con productos que no sabemos bien quién los ha manejado previamente. En general, debemos de lavarnos las manos si pensamos que hemos tocado algo que podría estar contaminado por el virus. También debemos evitar los apretones de manos y los abrazos con otras personas y reemplazarlos, por ejemplo, con un toque de codo. En nuestra casa, cuando volvemos del supermercado limpiamos cada producto que hemos comprado con una bayeta mojada con agua con lejía (un excelente antiséptico) y lavamos la fruta antes de comerla. Alguno podréis pensar que esto e excesivo, pero a la vista de cómo estamos pienso que es necesario.

Algunos colectivos afirman que son jóvenes y tienen derecho y necesidad de divertirse, otros afirman que la epidemia es benigna en los jóvenes y que por ello no les preocupa, otros que no pueden estar sin ir al bar o sin salir de copas, otros que no pueden estar sin verse rodeados de amigos y conocidos, o que quieren ir al cine o a los conciertos. Otros sencillamente dicen que están hasta las narices de estar confinados y que necesitan sentirse libres y porque son libres para hacer lo que les de la gana. A todos ellos les diría varias cosas. A los jóvenes tendría que recordarles que si bien la enfermedad puede ser más benigna en ellos, eso no quiere decir que a veces no queden secuelas permanentes, que su falta de precaución facilita que la epidemia se extienda y que pueden contagiar a sus familiares más queridos, en particular a los de mayor edad y a los que presentan otras enfermedades crónicas. A los que se niegan a guardar las medidas de seguridad les recuerdo que ellos pueden ser, en parte, responsables de que el COVID-19 siga matando y de que la economía siga cuesta abajo, lo que redundará en peor futuro para todos y, en particular, para los más jóvenes. Un país más pobre es algo que no necesitamos. Posturas como las que acabo de describir son insolidarias y egoístas y no podemos permitirlas.

La vacunación no es un asunto sobre el que podamos debatir. Sencillamente es necesario que nos vacunemos. Uno de los mayores avances del siglo pasado han sido las vacunas que han permitido que muchas enfermedades (viruela, sarampión, rubeola, paperas, poliomielitis) casi hayan desaparecido. Vuelvo a repetir que es necesario vacunarse. Han aparecido numerosas personas que transmiten dudas y alarmas acerca de las vacunas, y que difunden bulos en las redes sociales que confunden a la población. Vuelvo a repetir que la vacuna es la solución. ¿ Quienes son esas personas que afirmar ser expertos en la eficacia y seguridad de las vacunas y que indican que puede ser peligroso vacunarse contra el COVID-19 ?, ¿ dónde trabajan y qué experiencia tienen para hablar como expertos ? o ¿ de dónde han sacado esas informaciones que critican la eficacia y seguridad de las vacunas ?. Las vacunas se aprueban por la Agencia Europea del Medicamento tras un estudio exhaustivo de su seguridad y eficacia. Otros critican que haya que ponerse dos dosis. Y yo les respondo ¿ cuál es el problema por recibir dos pinchazos ?. Otros hablan de que las vacunas pueden producir graves reacciones, algo que hasta ahora no ha sucedido. Otros se plantean dudas acerca de si deben vacunarse ya que han padecido el COVID-19. La respuesta es que deberían vacunarse si no se demuestra que están protegidos. En suma, vacunarse es la mejor forma de prevenir nuevos contagios y de acabar con la epidemia de COVID-19. Y no olviden que la alternativa a no vacunarse es la pandemia de COVID-19.

Nuestros problemas en el momento actual son varios. El primero, es que es necesario ayudar al personal sanitario que lleva luchando con ahínco contra la pandemia. Ellos quieren que luchemos también contra la pandemia y que les ayudemos evitando los contagios. El segundo es que necesitamos recibir más vacunas y disponer más personal sanitario vacunando a la población 7 días a la semana. Sin embargo, recibir más vacunas es algo que no depende de España, sino de la Unión Europea y de los laboratorios que producen las vacunas que se encuentran saturados de peticiones de todo el mundo. Esta situación irá mejorando, ya que en los próximos meses tendremos otras dos vacunas disponibles en Europa. El tercero es que necesitamos que los medios de comunicación conciencien a la población de que la lucha contra la pandemia es un trabajo conjunto de todos. Necesitamos que den una información real, clara, imparcial y contrastada por datos científicos a la población para contrarrestar las numerosas mentiras, ideas absurdas y conceptos erróneos que he visto en algunas redes sociales. En España tenemos excelentes expertos en epidemiología, virus y vacunas que, por desgracia, no veo que aparezcan en la televisión.

Finalizo ya recordando una vez más que la lucha contra la pandemia de COVID-19 es una tarea en la que todos estamos llamados a colaborar, siendo prudentes para evitar los contagios y ahora, además, vacunándonos.

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