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Daniel Fernández, un apasionado de la pintura al óleo

Publicado el 02/09/2020
El tapin Daniel Fernández, un apasionado de la pintura al óleoDaniel Fernández, con su mural

El vecino de Posada de Llanera, Daniel Fernández, tiene 18 años y una de sus grandes pasiones es la pintura, puede pasarse horas dedicadas a esta labor siempre en su habitación sumergido entre lienzos. Fernández realizó sus estudios de primaria en el colegio público de La Fresneda, después pasó al IES Llanera y realizó 1º de Bachiller en el Aramo y 2º en el IES Menéndez Pidal en Oviedo, por la rama de artes plásticas. “Desde pequeño mi pasión ha sido la de dibujar, me aconsejaron que estudiara Bachiller, porque es un título importante para el futuro. Miré las opciones que tenía, porque también valoré estudiar el de artes escénicas, ya que recibí clases de flauta travesera en la Escuela Municipal de Música de Llanera y la otra opción era el Bachiller de artes plásticas, pero este es muy limitado, porque sólo lo había en el Menéndez Pidal y en la Escuela de Artes, en la Escuela que es muy difícil entrar porque hay que tener familiares que estudien o hayan estudiado allí, porque está muy solicitada”, afirmó.

Por eso se decantó, por iniciar Bachiller en el Aramo y luego pasó al Menéndez Pidal, porque consideraba que le encajaba mejor y que realmente la pintura es su gran pasión. “Cursamos optativas muy interesantes como Fundamentos del Arte, Cultura Audiovisual, Diseño y Artes Plásticas, que era dibujar directamente. Estas asignaturas estaban enfocadas al arte y eran mucho más llevaderas, después teníamos el resto de materias comunes como Lengua, Inglés, Historia de España. El primer año teníamos un profesor muy estricto, pero muy majo que se llamaba Carlos Marco, que fue el que más nos enseñó porque era muy profesional. Ese primer curso nos dedicamos a dibujar con carboncillo directamente sobre el papel y hacíamos de todo, pero de manera muy rápida”, apuntó.

Pero a mitad del curso, la cosa cambió la llegar una chica de prácticas y pudieron descubrir diferentes técnicas novedosas como el “Pouring” o arte fluido es una técnica pictórica que pertenece al arte abstracto, en ella se utilizan acrílicos fluidos mezclados con un médium para crear una pintura líquida que se vierte sobre un lienzo u otro soporte. En el propio centro están expuestos esos cuadros. “La profesora nos dijo que había llegado a un acuerdo con la dirección del centro para elaborar un mural, que se colocaría en la cafetería, cada uno tuvo que elaborar unos cuadros con muchos colores de arte abstracto y seleccionaron el mío, uno de los siete que hice y al que tenía mucho cariño, aunque tuve que cambiar la gama de colores porque le gustaba así al profesor y se realizó en tonos azules, colaboraron todos los alumnos para plasmar mi cuadro en el mural, lo hicimos con tablillas de metro y medio y número para cada color, como el juego de los niños pequeños de colorear. Tiene un fallo el cuadro, porque se confundieron en un color, pero mis compañeros me dijeron cuando fuimos a buscar la nota de la EBAU que todavía sigue expuesto en la cafetería. A mis padres no les dije que habían seleccionado mi cuadro para hacerlo mural y exponerlo, se enteraron cuando lo dijeron mis compañeros, no soy muy de decirlo, aunque para mi madre fue lo más”, comentó ilusionado.

En el propio aula realizaron un concurso que versaba sobre pintar en tablilla, que también lo eligieron como el mejor, “yo pinté un astronauta que después de lo regalé a mi primo, porque todos los cuadros que hago los voy regalando. Yo pintó al óleo y tarda mucho en secar, eso me permite hacer diferentes cuadros a la vez, incluso algunos los puedo ir cambiando sobre la marcha, suelo incluir o quitar cosas según vea el cuadro. La verdad es que durante el cursos tengo varios cuadros a la mitad, porque tuve que compaginarlo con el estudio y tenía

muchísimo trabajo y era difícil, pero ahora que llegó el verano espero retomarlo, aunque también quiero sacarme el carné que me quitará tiempo, pero normalmente mi tiempo libre lo empleo en dibujar y pintar, no me gusta jugar al ordenador o las consolas”, afirmó.

Fernández considera que pintar al óleo es muy sufrido, porque se emplean muchos productos que producen dolor de cabeza, aunque él trabaja con mascarilla pero aun así afecta. “Mis padres me han propuesto colocar mis cuadros en los pisos que tenemos en alquiler, para ver si alguien se interesa y los compra, porque está harto de que regale todos los cuadros, cuando a mí me suponen un esfuerzo hacerlos. Mi prima tiene muchos cuadros míos, mis compañeros y mis amigos también, todo el mundo tiene cuadros menos yo, que me quedo sin ninguno”, comentó entre risas.

El artista explicó que algunas personas consideran que pintar es un hobbie caro, pero él aseguró que te puedes buscar la vida para conseguir las cosas más baratas como ir al rastrillo y conseguir caballetes más baratos, los lienzos dependen si están enmarcados suelen ser algo más caros, pero en el rastrillo salen a mejor precio y lo mismo con las pinturas al óleo. “Siempre he pintado para mí por hobbie, nunca lo hice pensando en exponer ni nada parecido, mi primer cuadro lo hice con 5 o 6 años, porque iba a clases a Posada”, recordó.

En cuanto a la EBAU, Fernández aseguró que no quería hacerla, pero al final les hizo caso a sus padres por si en el futuro quiere estudiar alguna carrera relacionada y realizó la prueba, “el mejor examen fue el de Fundamentos del Arte y el peor inglés, aprobé con más de un 6. Fue complicado por el tema del coronavirus, nos quedó medio temario fuera y estudiar en casa fue muy difícil, porque muchos profesores no estaban muy puestos en las nuevas tecnologías y la mayoría te daban los apuntes y tenías que estudiarlo por tu cuenta, a eso se sumaba el número de alumnos que tuvieron problemas por los ordenadores o la conexión. Pero salimos adelante y aprobamos” apuntó.

Autor

Davinia Durán