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Rufino Recio Sanz se jubiló después de dedicar toda una vida a la hostelería

Publicado el 04/08/2020
El tapin Rufino Recio Sanz se jubiló después de dedicar toda una vida a la hostelería

El dueño de la Parrilla-Sidrería La Mundina de Lugo de Llanera, Rufino Recio, se jubiló el pasado mes de febrero dejando al mando a su mujer, Charo González, y su hijo, Roberto Recio. Rufino nació en un pueblo de Valladolid, Montemayor de Pililla, y es el quinto de ocho hermanos, se crió en su pueblo hasta los 14 años. “A los 14 años mi madre me llevó a Valladolid para trabajar en la hostelería, empecé a trabajar con Paco que tiene el Restaurante La Criolla y es uno de los mejores cocineros de la ciudad en este momento. En aquella época el trabajaba en el negocio con sus padres y mi madre me llevó allí a trabajar con ellos, de aprendiz de camarero hasta los 17 años estuve allí y en el Boquerón de Plata, que tampoco existe a día de hoy”, relató.

Recio recuerda los primeros años como algo duros, ya que era un chaval menor de edad, que comenzó ganando 1.000 pesetas al mes, que fueron negociados por su madre y trabajaba de sol a sol, “mi madre me buscó lo que antes se llamaba una patrona que alquilaba habitaciones en su casa y vivía allí, sólo iba a dormir, porque las comidas las hacía en el bar y también me lavaba la ropa”, recordó.

Con 17 años se fue a trabajar, tres años, a Canarias a un hotel cinco estrellas el Arrecife Gran Hotel en Lanzarote. “Aprendí muchísimo allí, ya que fue un gran cambio el pasar de un restaurante a un hotel, porque el 90% eran turistas extranjeros y no hablaban español, por eso a una recepcionista le pedí que me diera clases de inglés y alemán, nociones básicas para defenderme y me valió muchísimo. Además, aprendí la hostelería a nivel internacional, salí de un Valladolid donde se vende siempre lo mismo a irme a Canarias, donde además de turistas también pasaron personas ilustres”, apuntó. Rufino empezó allí de ayudante y pasó a ser jefe de sector.

De Lanzarote se fue con otro compañero a trabajar a las Islas Baleares, trabajó en Ibiza en San Antonio en una urbanización americana, donde estuvo poco tiempo y encontraron un maître de Formentera y se fueron con él a trabajar allí. En Formentera estuvo un año trabajando en el Hotel La Mola, “es una isla preciosa, chiquitita pero que recomiendo visitar. Estando allí recibí una carta de mi madre porque tenía que ir a hacer la mili y eso me partió mi trabajo, me volví a Valladolid y me tocó en Córdoba el campamento y el resto de la mili en Mérida en Badajoz. Cuando acabé volví a Valladolid a buscar trabajo y eché solicitudes en diferentes empresas, pero nunca me llamaron, pensaba dejar el oficio, pero no fue así. Por un anunció en el periódico encontré un puesto de trabajo en el Paseo de Zorrilla número 100, cerca de la plaza de toros, entré a trabajar en la Cafetería Dallas”, apuntó.

Recio aseguró que en Dallas trabajó muchísimo con 35 mesas de terraza, 10 camareros, había dos plantas y llegó a ser encargado, trabajó allí durante 18 años. “Fue allí donde conocí a mi mujer, que es de Lugo de Llanera nacida en Mundín, y es el amor de mi vida. Paraban siempre en Valladolid cuando iban de vacaciones a Granada a ver a sus abuelos, porque el padrino de Charo hizo la mili con uno de Valladolid y siempre iban a verle. Esa familia tenía una hija que salía con un amigo mío y así nos conocimos. El primer año éramos muy amigos y al volver el segundo año comenzamos a ser novios y me invitó a venir a Asturias”, afirmó.

Estuvieron dos años de novios, se casaron en la iglesia de Lugo de Llanera y se fueron a vivir a Valladolid, donde nacieron sus dos hijos, Roberto y Elena, “estoy muy orgulloso de ellos, él está de gerente en La Mundina y ella junto a su pareja regentan la Cafetería Atelier, en Lugo de Llanera. Son muy validos los dos para la hostelería tienen mucha capacidad de trabajo”, afirmó.

Charo cuando vivían en Valladolid no pudo trabajar, porque Roberto era asmático de pequeño y pasaba temporadas en el hospital, incluso tuvo récord de ingresos. “En un viaje que realizamos a Asturias, de los pocos que hacíamos por el problema de mi hijo del asma, vimos que estaba cerrado El Panera, negociamos con la dueña y nos vimos aquí a vivir y trabajar y le pusimos el nombre de Avenida 19. Lo reformamos pidiendo préstamos y salimos adelante, doce años allí, como no nos lo vendían tomamos la decisión de comprar un bajo y cogimos este dónde está La Mundina. Estuvimos cinco años sin hacer nada en él hasta que volvimos a hablar con los bancos y montamos La Mundina”, relató.

Rufino quiso dar las gracias a todos los habitantes de Lugo de Llanera, que siempre les han acogido con mucho cariño y se mostró muy agradecido con la familia, amigos y vecinos de la localidad, además quiso anunciar que su hijo Roberto y su mujer se encargarán del negocio. “Ahora me dedico a cuidar a mi nieto, Mauro, que es la maravilla de mi casa y a sacar la perra que tenemos. Ahora mismo no echo nada de menos, porque vivimos aquí y puedo ver a los clientes y amigos, soy muy afortunado por haber llegado hasta esta edad sin ningún tipo de problema para poder disfrutar de la jubilación”, concluyó.

Autor

Davinia Durán