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2019-2023 Un mandato de transición en Llanera

III Parte Ciudadanos

Publicado el 24/06/2020
El tapin 2019-2023 Un mandato de transición en LlaneraPleno Ayuntamiento de Llanera

2019-2023 Un mandato de transición en Llanera

 La corporación salida de las urnas en 2019, supuso la repetición en el sillón de la alcaldía de Gerardo Sanz. A falta de un solo voto para haber obtenido mayoría absoluta, conformó gobierno con facilidad pactando con Podemos Llanera y su única concejala en el ayuntamiento.

Pero lo que supone generalmente el repetir gobierno, que suele ser el mandato de la consolidación, donde van cuajando los proyectos que no dan tiempo a fructificar en los primeros cuatro años, no se está viendo ni de lejos. Más al contrario, tal parece una legislatura de un gobierno en su fase final, como si hubiesen pasado varias legislaturas de gobiernos en mayoría y, el proyecto que en su día ilusionó a los votantes, estuviera agotado.

Se está sintiendo que este mandato va a ser de transición, pero tanto para el partido del alcalde, el PSOE, como para el resto, desde el PP hasta Izquierda Unida y Ciudadanos, siendo Podemos y Vox las únicas incógnitas.

Las desavenencias entre el alcalde de Llanera y el gobierno de la Federación Socialista Asturiana son bien conocidas, pero lo novedoso es que no van a menos Que después de las luchas por el control del partido, todos vuelvan a reencontrarse es lo normal, pero en este caso las diferencias se han enquistado entre ambos y, Llanera, una vez más, se encuentra “olvidada políticamente” por el gobierno regional. Aquel mantra de Avelino sobre el aislamiento de Llanera y que el gobierno regional de Areces nada hacía por el concejo, se repite una vez más, con sintonía política entre ambas instituciones, pero con distancia personal entre Barbón y Sanz.

Esa actitud puede tener consecuencias y hay quien afirma que en las próximas elecciones el cabeza de cartel del PSOE de Llanera no será Gerardo Sanz, porque no se presente o porque no le presenten.

En cuanto al Partido Popular, su situación también es de plena transición. Después de que un único voto no lo dejara reducido a 4 concejales, Avelino Sánchez, el que logró 20 años consecutivos de gobierno popular en el ayuntamiento, con 3 mayorías absolutas, continúa al frente de lo que queda de aquello. Su papel como líder de la oposición podría ser mucho más intenso. Nadie duda de su experiencia y conocimientos, pero apenas ejerce de tal. La oposición del PP es más bien de perfil bajo y, sin duda, su paso por la alcaldía puede estar condicionando su labor actual como oposición. Por otra parte, tampoco se encuentra en la misma sintonía con los actuales líderes del PP en Asturias que antes. En esto, comparte situación con el alcalde.

Izquierda Unida ha sufrido el paso de varias personal a su frente como candidatos a alcalde de Llanera. El, lamentado por todos, fallecimiento del anterior candidato José María Vega, había venido precedido por su sustitución como portavoz por el nuevo coordinador local de IU Gonzalo Bengoa. Pero a pesar de ese matiz, Bengoa acumula dos mandatos a sus espaldas, algo (la limitación de mandatos) que, tradicionalmente ha sido respetado en la coalición de izquierdas, con lo que es previsible la búsqueda de un nuevo cartel electoral para dentro de tres años. Además el actual líder ve limitada su labor de oposición por la poca disponibilidad de tiempo, ya que también ejerce intensamente en papeles sindicales  por su profesión habitual.

La situación de Alfonso Cícero como candidato a alcalde por Ciudadanos es complicada. Hombre que procede de UPyD, accedió como concejal por Ciudadanos en el anterior mandato y repitió su exiguo resultado en la actual. La situación de su partido a nivel general no le va a ayudar y su papel en la oposición es poco llamativo.

Con quien habrá que esperar a ver cómo evolucionan los acontecimientos es con la  concejala de Podemos Llanera, Isabel Fernández. Actual miembro del equipo de gobierno en coalición con el PSOE, es también su segundo mandato y después de los desencuentros con su compañero de grupo político en la anterior legislatura, está consolidada. Pero el sistema de círculos de su partido y su poca antigüedad pueden deparar alguna sorpresa. Poco queda ya, después de haber gobernado desde que se presentó por primera vez de aquellas propuestas rompedoras destinadas a ser oposición. Como le pasa a su líder nacional, actual vicepresidente del gobierno, ambos se han vuelto más previsibles.

Vox consiguió un concejal por primera vez. Pero empezó tan mal, con renuncias consecutivas de su número uno y dos, que terminaron por aupar a la actual concejala Marisa Menéndez, pero con el lastre de no poder contar, por razones legales, ni con grupo propio. Eso la deja en una posición muy mermada, con lo que su futuro y el de su opción política es una auténtica incógnita.

Todo esto hace que estemos viviendo, más allá del parón que supone la pandemia  que sufrimos, una legislatura sin grandes proyectos, sin un rumbo definido por el que navegar y que puede terminar considerándose de auténtica transición entre lo que hubo y lo que pueda llegar.

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Editorial