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El vecino de Guyame, Carlos Álvarez, reconstruye y colecciona radios antiguas

“Siempre me llamaron mucho la atención las radios antiguas, porque mi abuela, Concha, tenía una radio en casa ..."

Publicado el 13/06/2020
El tapin El vecino de Guyame, Carlos Álvarez, reconstruye y colecciona radios antiguasCarlos con la radio de casa de su abuela

Carlos Álvarez es natural de Soto de Llanera, aunque desde hace algún tiempo reside en Guyame y tiene un taller mecánico, en Posada de Llanera. “Siempre me llamaron mucho la atención las radios antiguas, porque mi abuela, Concha, tenía una radio en casa en la cocina y al oscurecer cuando la encendía iluminaba toda la estancia y de aquella la luz no era como la de ahora, porque era de 125 voltios las bombillas. También me gustaba como sonaba y me llamaba la atención el aparato que tenía al lado con una aguja. Mi abuela vivía en Mieres y yo iba a su casa los fines de semana”, afirmó.

A Álvarez le empezó a picar el gusanillo por esa radio, por su forma, la luz y siempre quiso saber como funcionaban, desde que tenía 5 años, “las radios de aquella tenían onda corta y onda medio, pero esta radio era más avanzada y cuenta con FM. No me acuerdo de los programas que escuchaba mi abuela, recuerdo que eran noticias”, recordó. Al crecer estudió Electro Mecánica en Barreros y su abuela falleció en ese tiempo, “la radio que tenía mi abuela era de mi padre que la compró en los años 60, cuando tenía 13 años, la adquirió con su primer sueldo y le costó 1.300 pesetas. Fue la primera radio que tuvo la familia, y la televisión en blanco y negro llegó mucho más tarde”, explicó. Carlos recuerda entre risas, que su tío, el hermano de su padre, era muy pequeño, tenía 4 años, y le daba la vuelta a la radio para ver si estaban detrás las personas que hablaban y les preguntaba que donde estaban, que no los veía dentro.

Cuando era chaval Carlos aseguró que no tenía dinero y tampoco mucho tiempo para pensar en las radios, “cuando empecé a coleccionar las radios y sobre todo a repararlas, para conocer su maquinaria, vivía en Soto de Llanera en un piso. Cuando llovía y sobre todo los fines de semana me sentaba en la cocina y me ponía a ello. Considero que esto es como si fueran maquetas de cualquier otra cosa, las restauro por fuera y por dentro si tienen alguna pieza que cambiar o restaurar”, explicó.

Las piezas para las radios antiguas tiene que adquirirlas por Internet, “tengo seis radios incluida la que tenía mi abuela, que fue la primera que restauré y de la que estoy más orgulloso. La radio más antigua que tengo en de 1939, cuando acabó la guerra civil. Algunas de las radios que tengo me las donaron y otras las compré por páginas de subastas de coleccionismo por Internet”, apuntó. Su mujer, Belén, le ha llegado a regalar alguna de esas radios, porque sabe que es su hobbie y su pasión, por eso es el mejor regalo que nadie le puede hacer. “Siempre le ha gustado más que salir a cenar en su cumpleaños una radio antigua de sorpresa, porque le encantan. Compré una que encontré y tuve que ir a buscarla a Asipo, porque el chaval que la tenía iba a tirarla, vi que podía restaurarla que faltaba alguna pieza, era del padre del que me la vendió y estaba llena de polvo”, aseguró Belén.

Carlos explicó que una de las razones por las que se suelen rompen las radios antiguas es porque son de 125 voltios, y ahora lo que pasa es que la gente las enchufa a su casa y la tensión es de 220 por lo que se queman, “la mayoría de las que se venden por Internet y los rastros están quemadas por esta razón y no funcionan. Tienen arreglo, pero tienen muchos componentes chamuscados, si es una radio sin marca conocida como Phillips o Askar, te cuesta mucho trabajo conseguir los repuestos”, aseguró. Carlos también colecciona los adaptadores que hay que colocar para que las radios no se quemen y funcionen correctamente en una red de 220 voltios.

El llanerense comentó que en aquellos años las radios de la marca Phillips era un poco más cara, porque tenía que pagar muchos aranceles para entrar en España, pero Askar era filial de Phillips y era la misma radio, pero hecha en el País Vasco y mucho más barata, por eso circulaba más la marca Askar, pero el formato externo es idéntico. También hay otras marcas conocidas como Invicta e Iberia, “me gusta coleccionar y restaurar radios del año 60 para arriba, porque vienen ya con FM y cuando las pones a funcionar puedes escuchar la radio normal, porque en AM sólo se puede escuchar Radio Nacional y los partidos de fútbol, pero muy pocos”, destacó.

Otro de los datos recogido por Carlos es que a partir de los 60 se incorporó a las radios el plástico de baquelita, que es una resina sintética muy resistente, con la que se hacía la parte exterior de los transistores, que podía incluso imitar a la madera. La parte de las rejillas también se hacían con este material, mientras que las radios más antiguas contaban con la parte exterior de madera y las rejillas eran de tela. “El dial tenía luz y dependiendo de la radio podía ser más grande o más pequeñas y contaba con una o dos bombillas en su interior, los diales se movían con poleas y era una cuerda en las más antiguas, en muchas de ellas están rotas también o sacadas de las poleas”, apuntó.

Una de sus últimas radios adquiridas, que está en proceso de restauración se la dio un amigo  y cliente del taller que vive en Soto de Llanera, Carlos fue hasta su garaje a arrancarle el coche que estaba sin batería y allí tenía la radio y la iba a tirar, porque no funcionaba, estuvo muchos años la cocina y Carlos les propuso que antes de tirarla se la compraba y se la regalaron, es una radio Invicta del año 1964.

Carlos tiene radios de diferentes tamaños, aunque las que más le gustan son las de sobremesa, que son de tamaño mediano y son las que están hechas con baquelita, porque son del año 60 y eran las más usabas al reducirse el tamaño. “La mayoría de las radios ocupaban un lugar importante en las cocinas y hay que tenerlo en cuenta, porque pueden estar llenas de grasa y hay que limpiarlas, además algunas tienen marcas porque encima tuvieron cosas como un florero o algo así, tenemos una de madera que la parte de arriba está más clara y hay que pintarla y lijar la madera para que recupere su aspecto original”, explicó.