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La guerra de los muertos por el coronavirus

El número de fallecidos a causa del virus .¿cómo sabremos si los fallecidos oficiales se aproximan o no a los reales?

Publicado el 24/04/2020
El tapin La guerra de los muertos por el coronavirus

Asistimos  a una tragedia nacional que ya se ha llevado  la vida de más de 22.000 personas, paralizada en buena medida la actividad económica y que  amenaza con una crisis social, cuyo alcance desconocemos pero intuimos como catastrófico.

No es el momento ni el lugar para analizar las tres caras de esta pandemia:sanitaria, económica y social, pero sí para clarificar un aspecto muy concreto de la misma, el más doloroso. El número de fallecidos a causa del virus.

Tras el Decreto del Estado de Alarma del día 14 de marzo, al día siguiente, el Ministerio de Sanidad a través de la Orden 234/2020 dejaba muy claro cuál iba a ser el criterio para contar los fallecidos por el virus. Consistía, en esencia, en contar los fallecidos que habían sido confirmados como  contagiados. Este criterio fue tomado siguiendo la indicación de la Organización Mundial de la Salud y del Centro Europeo para el Control de Enfermedades.

Todas las Comunidades Autónomas aceptaron y dieron por bueno este criterio, de manera que  se limitaron a cumplir con ese mandato, remitiendo los datos al Ministerio de Sanidad cada 24 horas, quien se limitó a partir de entonces a sumar  las cifras de todas las Comunidades Autónomas y a hacerlas públicas cada día.

Esta forma de operar nadie la puso en cuestión hasta los primeros día del mes de abril cuando la oposición política decidió  atacar al Gobierno en esta línea y utilizaron para ello armas de todo calibre, desde “no saben ni contar los muertos”, pasando por “el Gobierno miente y manipula las cifras de fallecidos” o “el Gobierno oculta los muertos”. Cuesta creer semejantes groserías, máxime teniendo en cuenta que el Gobierno no puede ni ocultar ni mentir, el Gobierno  sólo suma y publica las cifras que le facilitan las Comunidades Autónomas.

Cuesta creerlo, pero ha calado en buena parte de la población. Naturalmente, estas críticas vienen apoyadas por “especialistas de reconocido prestigio” y por “la Justicia”, en referencia a un comunicado del Tribunal Superior de Castilla la Mancha, que no le cuadraban las cifras y concluía que el número de fallecidos por el virus es más del doble  del oficial. No logro entender  cómo un Tribunal, formado por tantos magistrados, no tenga ni la menor idea de lo que traen entre manos y no sepan interpretar unos datos que hasta un estudiante de bachiller lo haría sin dificultad alguna.

Vamos, sin más, al núcleo del asunto. Durante el mes de marzo fallecieron oficialmente 9.053 personas por el virus. Con el criterio descrito, cabe preguntarse si esa cifra es real o al menos está cercana a la realidad y es lógico hacerse esta pregunta porque sabemos que han fallecido personas en residencias de ancianos a las cuales nadie había realizado una prueba para saber si eran portadores del virus y también  nos constan fallecidos en su domicilio a las cuales no sólo no se les había hecho prueba alguna sino que ni siquiera habían sido vistos por un médico y cabe pensar que alguno de ellos falleció por el virus y al estar sin confirmar, no figura en las cifras oficiales. En otros términos, la cifra de fallecidos oficiales no es igual a los reales.

Pues bien,  lo que cabe ahora es saber si esta diferencia es relevante o, por el contrario, es  insignificante. Para conocerlo, se recurre a los datos que facilita el  Registro Civil Central, único organismo  cuyo cometido es precisamente cuantificar el número exacto de fallecidos en un periodo de tiempo determinado.  Este Registro, depende del Ministerio de Justicia, pero está dirigido por magistrados, y recaba los datos de los distintos Registros Civiles de España, que a su vez dependen cada uno de ellos  de un Juzgado. Este Registro no ha publicado los datos del mes de marzo, al parecer, y según el sindicato mayoritario, debido a que el sistema informático se saturó y el número de funcionarios es muy escaso por las medidas derivadas de no concentrar  personal para evitar  el riesgo de contagio.

Cuando el Registro publique la cifra real de fallecidos en marzo, ¿cómo sabremos si los fallecidos oficiales se aproximan o no a los reales? Se utiliza la media de fallecidos durante los últimos diez años del mes de marzo, que según el Instituto Nacional de Estadística  es de 36.420. Ahora añadimos los 9.053 fallecidos oficiales por el virus y nos da un total de 45.473. Esa es la cifra que debería esperarse. Naturalmente, una desviación de un 1 por 100 sería admisible; es decir, si la cifra está entre  45.019 y 45.927 podríamos afirmar que los fallecidos oficiales equivalen a los reales. Ahora bien, puede ocurrir que esa cifra nos diga que el número real de fallecidos sean, por ejemplo de 54.420 y entonces el número de fallecidos reales por el virus sería de 18.000 (la diferencia entre 54.420 y  36.420), lo que supondría nada menos que el doble de los oficiales (9.053), y dado que el criterio no ha variado, a día de hoy estaríamos hablando de 45.000 muertos por el virus.

Estas grandes cifras no fallan y aunque alguien pueda alegar que este mes de marzo hay menos  muertes porque, por ejemplo,  la actividad económica se redujo tanto que las muertes por accidente de trabajo han descendido, no altera  nada. En el ejemplo, fallecen por motivos laborales en España dos personas cada día y como la actividad se redujo en el mes durante 15 días, hablaríamos de 30 fallecimientos menos que un mes normal y eso dando por hecho que durante esos quince días no hubiera muerto nadie en accidente laboral.

Se conocerá la cifra y en breve, pero sea cual sea, el Gobierno de España, que evidentemente no ha gestionado bien  esta crisis en términos generales, no ha mentido, ni manipulado ni ocultado el número de muertes; muy al contrario, no ha podido ser más transparente.

 

Autor

Hipólito Peláez Álvarez