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Dressage Principado de Asturias es un centro especializado en Doma Clásica con sede en Veyo

Publicado el 18/03/2020
El tapin Dressage Principado de Asturias es un centro especializado en Doma Clásica con sede en Veyo

David Presa e Isabel Cámara son los responsables de la empresa Dressage Principado de Asturias que se encuentra desde hace cuatro años ubicada en la localidad de Veyo, su finca que tiene 35.000 metros cuadrados, cuentan con una nave con cuadras, duchas, zonas de preparación, almacén y guadarnés, además de dos pistas de doma una de 40x20 metros, que esperan cubrir en el futuro y otra de 70x30 metros, un círculo de dar cuerda, otra nave más pequeña de boxes para los caballos de la escuela y los ponis, paddocks y cobertizos para caballos en libertad. El espacio con el que cuentan para caballos estabulados es para alrededor de 25. El centro abre de martes a domingo de 10 a 21 horas de manera ininterrumpida.

Presa y Cámara eran los encargados de llevar la Escuela Municipal de Doma del Asturcón y al cerrar la instalación Presa decidió acondicionar su finca de Veyo, que usaba en un primer momento para la reproducción de las yeguas de cría y los potros y se fueron para Llanera. “Nos vinimos hace cuatro años, aunque estuvimos una temporada en la Torre de San Cucao de alquiler, en lo que realizamos las obras y después nos vinimos a Veyo”, explicó David.

Entre los servicios que se ofrecen está la escuela de equitación, donde imparten clases desde iniciación o base cero hasta el nivel Gran Premio. Están especializados en la disciplina de Doma Clásica, “este deporte puede practicarlo cualquier persona de cualquier edad, desde los 6 o 7 años con los ponis hasta los 83, que fue el alumnos de mayor edad que tuvimos. Esto es como todo sólo se necesita arrancar, la dificultad es que no es un deporte al uso en el que estás tu solo con una máquina, sino que tienes a un caballo y tiene que haber un grado de compenetración y de sensibilidad, pero como a todo a eso también se aprende, es decir, a sentir también se aprende a base de horas”, afirmó.

Los dos instructores aseguraron que es un deporte que engancha, porque siempre estas aprendiendo y hay un matiz nuevo, a eso hay que unirle que cada caballo es distinto y tiene una duración limitada, por lo que siempre tienes que volver a empezar con caballos nuevos, “por eso es un trabajo tan apasionante, porque siempre estas creando algo nuevo y tienes proyectos nuevos, sino con las horas que hay que echarle se haría insoportable, sin esa motivación de lo nuevo. Es muy bonito ver la evolución”, apuntó David.

Una parte importante de su empresa es el comercio, ya que entrenan caballos que después venden, “cuando los tienes bien se van y tienes que empezar con otros”, explicaron. Además entrenan caballos de otras personas para competir en Doma Clásica y los llevan a competiciones territoriales, nacionales e internacionales, además de dar cursos allá donde se lo solicitan, también acuden a ferias como la que se celebra en Portugal y es la más importante del año. Crían caballos lusitanos, porque es una raza que le gusta a David y siempre ha tenido muchos. “Los caballos ibéricos, es decir, españoles y lusitanos tienen un carácter más dulce y son más cómodos de montar para cualquier persona, los caballos centroeuropeos exigen más esfuerzo físico”, relató.

Presa comenzó en el mundo del caballo con 16 años cuando iba a montar los veranos a Sevilla a casa de Luis Ramos Paul, “iba todos los veranos a cambiar trabajo por clases y cuando acabé COU empecé a formarme de manera profesional con 18 años”, comentó. En Madrid realizó Técnico Deportivo y un curso de herraje, después realizaron los dos juntos la diplomatura superior en Gestión Ecuestre, que era una carrera de tres años, muy similar a empresariales pero aplicada a la industria ecuestre, que fue en Gijón, porque era un convenio Leonardo entre una escuela de Gijón y la Universidad de Escocia y fue donde se conocieron.

Isabel Cámara comenzó a montar con 10 años y cuando acabó COU se formó en varias titulaciones de la British Horse Society (BHS), en Inglaterra, y después realizó la diplomatura superior en Gijón. “Siempre hemos desarrollado nuestra vida profesional entorno al caballo y hemos trabajado en varios lugares, hasta que David empezó en el Asturcón, me llamó y empezamos a trabajar juntos. David comenzó allí en el año 2001 y estuvo allí hasta el 2016”, comentó.

Autor

Davinia Durán