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Óscar Gómez Rosellón aprovechó sus vacaciones para recorrer Bélgica y Francia en bicicleta hasta llegar a Lugo de Llanera

Publicado el 31/10/2019
El tapin Óscar Gómez Rosellón aprovechó sus vacaciones para recorrer Bélgica y Francia en bicicleta hasta llegar a Lugo de Llanera

El vecino de Lugo de Llanera, Óscar Gómez Rosellón, aprovechó sus vacaciones para ir a visitar a su hermana, Lorena, a Gante en Bélgica con su madre y su novia, María. El viaje comenzó el día 2 de septiembre cuando viajaron en avión para allí los tres, pero 15 días antes ya había enviado para casa de su hermana la bicicleta. La empresa de transporte tenía una fecha de entrega y un número de teléfono al que entregarla, pero Óscar aseguró que no respetaron ni la fecha de entrega, ni llamaron al número de teléfono y lo que pasó fue que cuando fueron a entregarla en casa de su hermana no había nadie y dejaron la caja con la bicicleta en el rellano, la recogió una vecina que casualmente ese día salía por la puerta para marcharse de vacaciones a África, “la conexión a Internet en África es inexistente, así que a los cuatro o cinco días mi hermana preguntó en un grupo de WhatsApp de la comunidad a los vecinos si por casualidad habían visto la bicicleta y está vecina contestó que la tenía ella, pero que no había podido contactar antes por culpa de que no tenía conexión. Tuvimos que ir a la Policía contar lo ocurrido y en un principio nos dijeron que había que esperar a ver como trascurría el tema hasta que contestó la vecina y nos dijo donde tenía guardada una llave y fue la propia policía la que accedió a su casa y pudo coger la bicicleta”, apuntó.

Tras estos avatares la empresa de transporte no le dio ninguna respuesta ni se hizo cargo de nada, mientras que para Óscar era su modo de vuelta a Lugo de Llanera, ya que no había sacado billete para volver, pero al final tuvo un final feliz al dar la vecina el visto bueno para que la policía recogiera la bicicleta de su domicilio. “No recuperé la bicicleta hasta el día 6 de septiembre y pasamos una semana conociendo Bélgica. El día 7 de septiembre regresamos a casa de mi hermana que ya tenía la bicicleta y le coloqué los bártulos y el día 8 salí dando pedal de Gante, me despedí de la familia que volvía en avión y partí”, explicó.

El recorrido de Gante a Lugo de Llanera suponen más de 2.000 kilómetros y los dos o tres primeros días la climatología fue bastante desagradable para andar en bicicleta, con lluvia y frío, pero fue recuperándose a medida que entraba en Francia. El ciclista dormía en hoteles que tenía reservados, “en Francia la infraestructura de los albergues no es la misma que en España o Portugal, además no pensé que fuera como es, porque por donde pasé era todo terreno de cultivo, con poblaciones muy pequeñas de cuatro o cinco casas y entre una población y otra habría unos 30 kilómetros de distancia y el resto todo tierras de cultivo. En los pueblos no había ningún tipo de servicio ni bares, ni tiendas, ni gasolineras y lo que más me sorprendió es que no había ni fuentes”, comentó.

En cuanto a las averías como pinchazos el llanerense se llevó un kit con todo para solventarlo. “Fue muy emocionante entrar en París, pero no hay ninguna seguridad para los ciclista hay mucho tráfico, todo bastante desordenado y rápido porque está muy masificada. Tenía que salir muy rápido de las grandes avenidas y me ayudó mucho a moverme dentro de la ciudad el GPS. Pasé también por Orleans y todo el Valle del Loira, fui unos 100 kilómetros pegados al río y para mí fue lo más bonito”, comentó.

Óscar comentó que el primer día de viaje completó 80 kilómetros y después lleguó a hacer entre 150 y 155 kilómetros, porque iba condicionado por las poblaciones donde tenía los hoteles reservados. “Lo planeé desde principios de año, porque hay que tener muchas cosas en cuenta para no olvidarme de nada. El equipaje que llevaba estaba reducido a la mínima expresión, llevé: 3 uniformes de bicicleta, unas chanclas de ducha, una toalla, un neceser, unas bermudas, una camiseta y un saco, porque la llegar a España sí que dormí en albergues”, explicó.

Óscar comentó que tenía previsto recorrer Francia en 10 días, pero al final tardó 8 días, porque tuvo una avería mecánica a 50 o 60 kilómetros al norte de Burdeos, en medio de la nada y tuvo que caminar hacía a atrás 15 kilómetros, llegó a un pueblo que tenía tren, perdiendo la reserva para esa noche en el hotel porque pensaba en un primer momento cruzar Burdeos y se tuvo que quedar antes para encontrar un taller en el que pudieran arreglarle la bicicleta, “se rompió una pieza muy específica de la bicicleta y tuve que entrar a España en tren y me dio pena, porque me hubiera gustado hacerlo pedaleando”, apuntó.

El noveno día de viaje descansó y el décimo arrancó camino de Lugo de Llanera, por el Camino de Santiago que va pegado a la costa y le llevó seis días. La bicicleta que usa es una BTT. “Para mí ha supuesto un desafío personal, pero sobre todo me ha aportado una nueva experiencia, creo que puede hacerlo cualquier persona que quiera, la idea del cicloturismo que tenemos en España es opuesta a la del resto de Europa, porque  allí realizan 60 o 70 kilómetros diarios y disfrutan de las estancias donde llegan y del propio camino, pero aquí siempre estamos con las prisas y el reloj en la mano”, apuntó. Óscar aseguró que prefiere hacer estos viajes sólo para no tener que depender de otra persona o que otra persona dependa de ti, así es él mismo el que toma las decisiones sean adecuadas o no y sólo repercuten en él y le sirven para crecer.