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Agradecimiento a la Sanidad Pública

Publicado el 03/09/2019

Sr Director:

Soy trabajadora de un Centro de Salud de Oviedo y firme defensora de la  Sanidad pública desde hace muchos años.

 Confieso que, en el ejercicio de mi profesión, he criticado en múltiples  ocasiones, el funcionamiento de algunos Servicios de nuestro Hospital Universitario  Central de Asturias (HUCA), por sus listas de espera y su deficiente organización.

Asumiendo que los recortes económicos han hecho estragos y que todo es  susceptible de mejora, considero de justicia poner en valor todo aquello que funciona  bien, y ése es el motivo de mi carta.

En el último mes,  mi familia y yo, hemos vivido una auténtica pesadilla, con motivo de la enfermedad de mi único hermano, Juanjo, de 63 años.

Su mujer, Chelo, sus hijas, Andrea y Aida, y yo, queremos agradecer las  atenciones, el cariño y los esfuerzos que tantos profesionales hicieron, para  mejorarle.

Empezaremos por todo el personal del Centro de Salud de Llanera y,  especialmente, por su médica de Familia, la doctora  Dolores González Corral y su  enfermera de cabecera, doña Arancha González Álvarez. Seguiremos por el personal  de la UVI móvil de Oviedo, tan rápidos como eficientes, al tiempo que tranquilizadores y cercanos. Siento no recordar sus nombres, pero hicieron el servicio el lunes 22 de  julio a las 15, 15 horas.

Ya ingresado en el HUCA, hemos de agradecer la labor de todo el personal  sanitario y no sanitario, que le atendió en Urgencias, en Neurología, en la Unidad de  ictus (donde ingresó en dos ocasiones), en Radiología, en Neurorradiología  intervencionista (con dos intervenciones muy complicadas), en Rehabilitación, en la  UCI 4 (con dos ingresos bien complicados) y en Cirugía Plástica.

Desde la celadora que le movió por el Servicio de Urgencias, doña Fredisbel,  hasta el que le condujo finalmente a Mortuorios, desde los auxiliares de Enfermería  que vigilaban su aseo y sus comidas, los profesionales de Enfermería que  administraban su medicación, cuidaron de su estado y ayudaron en las complicadas  intervenciones, los fisioterapeutas que trabajaron para recuperar sus andares, hasta  todo el personal médico que intentó, por todos los medios, recuperar su salud y vencer su grave enfermedad, mi hermano fue tratado con respeto, con exquisita  profesionalidad y con extremada sensibilidad.

Él y toda la familia, fuimos informados con rigor y cercanía, en todo momento y  ante las múltiples complicaciones que surgieron.

Al final no pudo ser,  mi hermano falleció el 23 de agosto. Sabemos que no  pudieron hacer nada más y eso nos reconforta.

Sentimos no poder nombrar a todos, porque todos merecen nuestro  agradecimiento y voy a personalizarlo en aquellos con los que tuvimos más trato: la doctora Lorena Benavente, de Neurología, profesional humana, sensible y luchadora,  junto con varios de los médicos residentes a su cargo. Los doctores Juan Chaviano y  Pedro Vega, de Neurorradiología intervencionista, que llegaron a hacer el milagro de  devolver la vista a Juanjo, cuando se quedó ciego por dos trombos. Y, por último, a la  doctora M.ª José Espina, de la UCI 4, por su comprensión y ayuda en las últimas horas de vida de mi hermano.

Eternamente agradecidos por vuestros esfuerzos, profesionalidad, cercanía y  cariño.

Para terminar, quisiera añadir la reflexión que hemos hecho toda la familia, a lo  largo de este fatídico mes: Si no existiera la Sanidad pública, entre todos, no  lograríamos reunir el dinero suficiente para pagar todas las atenciones y técnicas que  se realizaron para tratar de mejorar a Juanjo. Y nadie nos pidió nada ni escatimó  esfuerzos.

Cuidemos nuestra Sanidad!!! En ello puede irnos la vida...