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Philip Alonzo, desde Baúro hasta Alabama

Publicado el 26/06/2019
El tapin Philip Alonzo, desde Baúro hasta Alabama

“Thomas Raphael Alonzo nació en 1837 en San Cucufato de la Arena, España, en la vieja casa de la familia Alonso. En torno a 1865 Thomas llegó a los EE. UU. desde España a través de Cuba y se asentó al sur de Mobile, Alabama, en un lugar que fue más tarde adquirido por el Gobierno Federal para edificar la base aérea de Brookley. Thomas fue propietario y trabajó en una tienda de comestibles en este lugar durante muchos años. Él cambió las letras de su nombre Alonso por las continuas malas pronunciaciones. Se casó con Cecilia Lartigue, hija de Julián Lartigue, francés, que tenía considerables propiedades al sur de Mobile. Thomas murió en 1919 poco después de la muerte de su esposa. Ambos están enterrados en el cementerio Pine Crest de Mobile. Thomas tuvo 6 hijos. El cuarto, Thomas Raphael Alonzo Jr. fue el padre de Reynols Thomas Alonzo senior”.

 Este texto, resumen de la vida de un emigrante de Baúro, tal como muestra la foto, figura bajo el retrato de Thomas que conservan sus descendientes en Norteamérica, y es el origen de una singular aventura con reciente final, al menos hasta el momento.

 Hace dos años aproximadamente que un ciudadano americano escribió un e-mail a la Asociación de Vecinos de San Cucufate pidiendo ayuda para encontrar la casa de sus antepasados. Era la tercera petición que allende los mares llegaba a dicho colectivo vecinal, todas ellas satisfactoriamente resueltas de manera bastante sencilla pues el vínculo familiar de quienes se buscaban era aún muy cercano. Así, Casa Vázquez de Tuernes el Grande y Casa el Obispo del Pequeñu, ya establecieron tiempo atrás contacto directo con sus parientes en Cuba o los Estados Unidos de América y, en unos días, los del Obispo serán los anfitriones de una más de las varias remesas de parientes que cruzan el Atlántico para conocer el solar de sus ancestros y sus actuales moradores.

 Centrándonos ya en el Alonzo objeto de este artículo, Phillip Jozef Alonzo, nacido en 1957 en Natchez, Misisipi, y residente en Orange Beach, Alabama, en los EE. UU. de Norteamérica, de profesión carpintero y ya jubilado, acompañado de su mujer Anne Lemercinier, belga de nacimiento, llegó el 24 de abril pasado a San Cucufate dispuesto a conocer la tierra y el solar donde estaba la casa de sus antepasados. Ello fue posible tras dos años de indagaciones en América y Asturias y un fuerte golpe de suerte, como detallaremos más adelante.

 Los múltiples mails que en este tiempo intercambiaron él y la Asociación vecinal, con datos al principio muy inconcretos, a pesar de que fueron puliéndose y concretándose según pasaban los meses, no permitían encontrar referencias concretas y detalladas de sus antepasados ni en el Registro Civil ni en los Libros Parroquiales de San Cucufate que sobre bautismos, confirmaciones y defunciones se conservan en el Archivo Diocesano de Oviedo.

 Buscábamos los orígenes de Thomas Raphael Alonzo, nacido en San Cucufate en 1837, emigrado a Cuba y establecido en los Estados Unidos alrededor de 1865, tal como reza la leyenda del encabezamiento. El Thomas del retrato es el tatarabuelo de Phillip. La descendencia del Thomas nacido en San Cucao en 1837, sería otro Thomas, un Reynols, un Donald y nuestro visitante Phillip. Según se dijo siempre en el ámbito familiar, un hermano del tatarabuelo Thomas llamado Lázaro, vivió siempre en la casa materna de San Cucufate, y esto era el enlace más verosímil con el éxito de la búsqueda.

 Teníamos claro que la “z” del apellido era una derivación fonética de la “s” original, así como que “de la Arena” que seguía a San Cucufate respondía a similares motivos, pero el apellido Alonso es muy frecuente en la parroquia de San Cucufate, circunstancia que se agravaba por ignorar el nombre de la madre u otros datos de filiación.

 Aún con estas dudas, y los interrogantes de sus allegados del porqué de un largo y costoso viaje sin tener la certeza de encontrar la casa familiar, Phillip planificó hace ya tiempo lo que sería su primer desplazamiento a España, pues, aunque sólo fuera el pisar la tierra de sus ancestros, poder contarlo y transmitirlo a la familia americana, lo justificaba sobradamente para él.   Además, tenía asegurado que la Asociación de Vecinos le acompañaría en su recorrido por la parroquia.

 Muy poco tiempo antes de la fecha del viaje de Phillip y Anne a España, una charla informal acompañada de suculento café al calor de la cocina de carbón de una casa de Piñera, daba la solución a nuestra búsqueda. Dándole vueltas a la historia que contamos, estábamos centrados en el nombre de Lázaro, el hermano que siempre había vivido en San Cucao, y Manolo Zaperos y María Carmen su mujer, aún dudan quién de los dos mencionó primero el mote de la casa solariega de Philip: Lázaro Campo!, en Baúro. Ella aún celebra haber conseguido clarificar personalmente con Phillip los lazos de parentela que existían entre éste y Flora, mujer ésta que relacionada con los Manolín de Tuernes el Grande terminó casándose con Ramón de Campo casi 100 años atrás. Con el nombre de Lázaro Alonso, no se recuerda otro en la parroquia y aunque tampoco éste aparece en el registro civil y en los libros parroquiales, por las fechas y recuerdos de lo oído, téngase en cuenta que hablamos de hace unos 100 años, todo parece indicar que era el hermano de Thomas. El mail de respuesta de Phillip y Anne a esta noticia transpiraba tanta emoción como alegría, aunque no fuera posible encontrarse a nadie de sus familiares aquí.

 Habiéndoles clarificado con antelación que Baúro era un “village” más que una “city” y acompañado de quien esto firma, en nombre de la Asociación de Vecinos, con Phillip y Anne nos acercamos desde Oviedo a Llanera por etapas. Primero hicimos una parada en Posada para ver “la capital”, después en el aparcamiento público de La Parte, en San Cucao, desde donde Baúro se ve en toda su magnitud, posamos ante el Centro Social y partimos hacia Piñera. Los de Zaperos, que atesoran en su cabeza toda la Wikipedia local, están acostumbrados a recibir a la prensa, a estudiosos del habla, otras disciplinas y costumbres, a la televisión …; acoger al matrimonio americano no les planteó problema alguno de logística o protocolo. Como si fueran viejos conocidos, Anne, antigua funcionaria de la Comisión Europea, alternaba el inglés y el castellano con la facilidad que da la costumbre, por lo que la charla fue tan fluida como espontánea.

 Manolo Zaperos nos acompañó a Baúro. Eugenio e Isolina, los actuales propietarios del solar que ocupó Casa Campo nos recibieron con los brazos abiertos, mostrándonos lo que queda de la casa y hórreo original. Los “americanos” contemplaron meditabundos, una y mil veces los edificios y el paisaje, se fotografiaron en múltiples encuadres, manipularon herramientas, preguntaron mil pormenores y agradecieron emocionados la oportunidad que vivían. Después, con el ánimo de recorrer lugares que sus antecesores pudieron haber pateado, fuimos hasta la Iglesia donde se recrearon en el paisaje que desde allí se contempla; en el cementerio se detuvieron ante el panteón de Luis de Campo que acoge los restos de los últimos “campo” de Baúro, visitamos Santa María de Villanueva,  y como no podía ser de otra manera, en un restaurante llanerense degustaron la fabada y el arroz con leche.

 Desde Alabama, ratificaron por escrito lo que aquí ya habían dicho a todos los que trataron: “el día en San Cucufate fue lleno de emociones y de encanto por la amabilidad de cada persona encontrada y también por la belleza de la naturaleza; en resumen, un día inolvidable, particularmente para Phillip. Las casi 300 fotos que hicimos son un buen recuerdo de todo lo que hemos visto y vivido”.

 Como recuerdo complementario de la visita, se les entregó un ejemplar de la guía “Llanera” y “La Parroquia de San Cucao de Llanera”, ambos libros de Ramón Rodríguez, así como la guía confeccionada para la ruta de senderismo que esta Asociación hizo por Baúro en el 2018. En la Casa de la Juventud de Posada, seleccionaron múltiples folletos y mapas turísticos del concejo y de Asturias.

 Parece claro que, como atestigua el dicho popular “el mundo es un pañuelo”. Casi doscientos años después, alguien que aspiraba a conocer sus orígenes, descubre en internet la asociación de vecinos del pueblo donde nació su tatarabuelo y, poco más tarde, consigue ver y pasear la tierra soñada. Lázaro fue el único de los dos hermanos de Thomas que siempre vivió en San Cucufate. Casado dos veces, Laureano, hijo del primer matrimonio, también emigró a Cuba donde al parecer, casó por poderes con Jesusa emparentada con Casa Manolín. Ramón, el otro hermano de Thomas, había hecho lo mismo tiempo antes…; nadie desde allá retornó a Baúro; la familia directa se dispersó…; la casa cambió de propietarios…; pero alguien en Alabama tendrá en su retina toda su vida, el solar de sus ancestros y podrá transmitir a hermanos e hijos la culminación de una experiencia vital.