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Inmaculada Sánchez, una apasionada del aire y el mar

Publicado el 30/05/2019
El tapin Inmaculada Sánchez, una apasionada del aire y el mar

La vecina de la Bérvola, Inmaculada Sánchez, tiene 30 años y es una amante del mar y el aire, así lo demuestra su trabajo y su afición. Aunque es natural de Avilés lleva dos años residiendo en la Bérvola porque se vinieron sus padres. Inmaculada realizó sus estudios de marina náutica en la Escuela Superior de Marina Civil en Gijón, “en un primer momento quería estudiar INEF, porque me gustaba mucho el deporte, pero se complicó y fui a ver con mi padre a ver un barco militar, además él ya se había sacado el título de patrón de barco como un hobbie sin salir nunca a la mar, y decidí buscar toda la información, porque me llamaba mucho la carrera y estudié los cinco años”, relató.

En este momento, Inmaculada trabaja en un barco mercante, pero puede trabajar en todo tipo de barcos pequeños, mediados y grandes. “Lo que más me gusta es la navegación y el poder recorrer el mundo, conocer otras culturas, hablas con todo el mundo en inglés y aunque pienses que tu nivel es bajo no es realmente así, porque te puedes entender con cualquiera con facilidad. La mar me encanta, siempre me ha gustado y el aire también, pero hago distinciones la mar es mi profesión y el aire mi hobbie”, apuntó.

Sánchez lleva cuatro años trabajando como Segundo Oficial y se hace cargo de muchas cuestiones dentro del barco, “todo lo que se considera “la vida real” en una ciudad todo eso lo llevamos en el barco, también nos encargamos de la navegación con las rutas que nos marca la empresa, la seguridad desde la protección hasta los accesos de entrada y salida. Nosotros somos los camioneros del mar”, explicó.

En este momento, trabaja en un buque-tanque transportando gas, pero también trabajó en portacontenedores, en carga general y después pasó al buque-tanque. Ha viajado con su trabajo a Taiwan, Corea, Japón, China, Perú, Chile, aunque también estuvo en Australia, Noruega, Nigeria, pero no pudo bajarse, “no tenemos mucho tiempo a bajarnos del barco. Aprovecho los embarcos y desembarcos, pero si quiero conocerlos en profundidad tengo que ir de vacaciones como el resto de la gente. He dado por lo menos una vez la vuelta al mundo en 88 días”, comentó.

Suele pasar una media de tres meses en el mar, aunque puede variar ese tiempo, y otros tres meses en tierra, “yo animaría a la gente que le guste el mar a estudiar marina náutica, porque a mí me encanta el mar. En mi año como alumna en un barco es cierto que cuesta conseguirlo y es duro, pero ahora veo que ha mejorado la cosa porque hay muchos alumnos y vienen con muchas ganas, yo realicé las prácticas en distintos barcos. El número de mujeres va aumentando, no llegamos a igualar al de hombres pero somos unas cuantas y las ánimo a estudiarlo también, porque no es una actividad sólo para los hombres”, afirmó.

La llanerense comentó que cuando está en el mar puede comunicarse con la familia y los amigos a través de las nuevas tecnologías, en concreto con el WhatsApp y las redes sociales, y puede hacer llamadas de teléfono por el satelitario, “podemos pasar algún día incomunicados, pero son los que menos. Nunca hemos sufrido nada grave allí, alguna cosa distinta es pillar un temporal pero son cosas rutinarias del trabajo”, aseguró.

Dentro del barco trabajan por guardias de tres a seis horas, en todos los barcos se come a las 12 y se cena a las 18 horas y según tus guardias te amoldas a esos horarios. En el buque-tanque en el que trabaja en la actualidad son un total de 26 personas, aunque depende de la función que realice el barco. “Estuve en  muchos barcos y tengo muy buen recuerdos de todos, me llama la atención la carga de contenedores, aunque estoy muy a gusto aquí y no lo cambio. Embarcó donde me manda la empresa, la última vez lo hice en Trinidad y Tobago, me pagan ellos el viaje hasta allí”, relató.

Inmaculada explicó que lo más importante en su trabajo es moverse mucho para adquirir experiencia y poder subir de categoría, “estoy muy contenta, porque en cuatro años soy Segunda Oficial no digo que me lo haya currado más o menos que otros sino igual que todo el mundo y el hecho de ser chica a veces es un hándicap, pero normalmente no hay ningún problema. Con todas las tripulaciones he estado a gusto e intentamos ser uno más no la “chica” del barco y lo mismo en el aeródromo somos uno piloto más”, destacó.

Otra de las grandes pasiones de Inmaculada es el aire, su padre se sacó la licencia de ULM, que son las avionetas que pueden verse en el aeródromo de La Morgal, cuando ella tenía 17 años y ella decidió empezar a volar en parapente por Asturias. “Fue cuando saqué la carrera con 19 años cuando pude sacarme la licencia de piloto para el ULM, en el segundo año de carrera porque el primero fue muy duro”, apuntó.

Inmaculada aseguró que lo que más le gusta es la libertad que tienes en el aire, ver los paisajes a vista de pájaro, “desde arriba el verde de Asturias se ve de otra forma. Cuando estoy en tierra siempre aprovecho para venir a volar, aunque me apuntó a todos los deportes que puedan surgir desde ir en bicicleta, rutas por montaña, hice puenting y me tire en paracaídas también. Yo lo de estar con los pies en la tierra se lo dejo a otras personas”, afirmó.

Inmaculada ha viajado con su avioneta a Galicia, Castilla y León y Cantabria, haciendo viajes de un día, ya que paran en dicha zona y se van a comer a un restaurante o hacen un picnic o simplemente visitan la ciudad. Además su avión participa todos los años llevando a los Reyes Magos el día de la Cabalgata, pero lo que tienen muy claro es que no le gusta viajar sola, prefiere hacerlo con copiloto y si sabe pilotar mejor.