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Los mayores de Villardeveyo recibieron un emotivo homenaje

Publicado el 14/04/2019
El tapin Los mayores de Villardeveyo recibieron un emotivo homenaje

La Asociación de Vecinos San Miguel de Villardeveyo organizó por tercer año consecutivo el homenaje a los mayores de la parroquia en el Hotel Restaurante Royal, asistieron a la comida y al homenaje 180 personas. La presidenta del colectivo, Rosa Muñiz, recordó que esta jornada de convivencia y alegría sirvió de reencuentro entre los propios vecinos. “La respuesta de la gente de la parroquia fue siempre muy positiva, lo que nos animó a trabajar duro para intentar remediar las deficiencias y los problemas que se nos trasladaron. Somos conscientes de que todavía no hemos conseguido todos los objetivos que nos propusimos y nos propusisteis, pero no dejaremos de intentarlo mientras sigamos teniendo vuestra confianza y vuestra representación”, destacó.

Muñiz aseguró que todos los homenajeados son un ejemplo, porque trasmiten valores de trabajo, educación y respeto, tan esenciales para una buena convivencia. Además, quiso dar las gracias al Ayuntamiento por su colaboración en los actos que llevan a cabo, y recordó a los asistentes que pueden hacerse socios, ya que la unión hace la fuerza.

En alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, dio la enhorabuena a la Asociación por llevar tres años organizando este evento que cada año cuenta con más adeptos, “el trabajo realizado por el equipo de la Asociación es muy importante y son un ejemplo para todos. Gracias al apoyo de los vecinos de la parroquia se han conseguido muchas cosas como este homenaje”, afirmó.

En el acto se homenajeó a 11 personas mayores que son socios o residen en la parroquia. Los homenajeados son: Amparo Iglesias Vega, María Cedrón Mera, Azucena Díaz García, Alfredo Granda Barredo, José Luis García Álvarez, José R. Fernández Gutiérrez, Gloria Suárez García, Celso Álvarez Díaz, Carmen Fernández Menéndez, Julio Velasco Velasco y Luis Fernández González.

Alfredo Granda

Nació en Llames de Parres (Arriondas), trabajó en el campo hasta los 18 años cuando emigró reclamado por su tío a Guatemala. Trabajó en la ganadería y la caña de azúcar, donde termina como administrador los últimos 15 años. La primera vez que vuelve a su pueblo fue después de 9 años, para visitar a sus padres y como el dice: “Tuve la gran dicha de encontrar a Carmen, mi esposa que parecía estar allí escondida para mí”. En tan solo dos meses se comprometieron, tuvo que marchar y se casaron en Guatemala con 18 años, donde nacieron sus tres hijos. Retornaron en 1981. Compraron la casería del Seredal, donde trabajan y educan a sus hijos. Destaca la gran acogida de los vecinos de Villabona que le ayudaron mucho al comenzar una nueva vida en España. Ahora disfruta de la jubilación con sus hijos y sus 5 nietos.

Amparo Iglesias

Nació en Castiello (Veyo) en una familia de 6 hermanos. Se casó con César Diaz y crearon una gran casería en la Peña Alto. Siendo muy trabajadora, combina su tiempo como cocinera en El Alto de la Miranda y en el Michem hasta su jubilación. Mujer fuerte, activa y muy luchadora.

Azucena Díaz

Natural de Llanera es la menor de 5 hermanos, se instaló en una casería junto a su inseparable marido. Se dedicó hasta su jubilación a la ganadería. Seguidamente se fue a vivir a Posada hasta el día de hoy. Es una mujer que siempre que puede colabora en cualquier evento realizado por la parroquia con todo su cariño.

Carmen Fernández

Es hija de Julián y Herminia, nieta de Carmona, sobrina de Borja, hermana de Jacova y Tere, esposa de Jamín, madre de Rosa y Borja y abuela de Herminia, Carmela y José. Son numerosos los miembros de su familia los tienen siempre presentes en su corazón, cosa que caracteriza a Carmina es su amor incondicional por los suyos. Como la mayoría de las mujeres de su generación empezó a trabajar de niña, pero en su casa y hoy no ha dejado de hacerlo.

Ayudó en las labores del campo, fue modista, telefonista, operaria de fábrica en Holanda, propietaria de una tienda y cocinó más de 25 años para el colegio de Cancienes, pero por encima de todo, cuido y cuida a su familia.

Lola y Celso

Losa es la pequeña de 5 hermanos, queda huérfana de padre en plena postguerra. Acude a la escuela de Bonielles, le encantan las cuentas y leer, pero con malos tiempos y deja de estudiar con 14 años. Ayuda en casa y con pocos años aparece la gran cocinera que aún sigue siendo, convirtiendo la cocina en su gran pasión. Con 18 años empieza a vender en la plaza de Abastos y el Fontán en Oviedo, donde nada más terminar la venta se escapa de su madre para ir a bailar al cine Goya, otra de sus grandes pasiones. Aprende a bordar en casa de Marujina y guarda unos recuerdos muy bonitos.

Su hermano Amado le regala su primera bici y su primer reloj. Cuando arreglan la casa familiar aparece un apuesto carpintero, parco en palabra y muy trabajador, del cual se enamora y que no es otro que Celso, su compañero desde 1958.

Celso que termina siendo conductor y que comparte con Lola sus pasiones, cocina según su hija la mejor tortilla del mundo. Van a bailar al Centro Social de Villabona, donde tienen muy buenos amigos y son muy queridos.

Luis Fernández

Nacido en Salas, muy joven empezó a moverse y adaptarse a cualquier tipo de trabajo. Desde Bilbao en sus comienzos hasta regresar de nuevo a Asturias, pasando por la tejera de Serín, minas de Villabona y por último siendo repartidor de pan, oficio que realizó colaborando con su hermana María en la tienda de ésta hasta su cierre. Ahora dedica su tiempo libre al cultivo de su huerta.

José Luis García

Nace en la Miranda, desde los 3 años hasta los 13 vive en Ables. Regresa y empieza a trabajar como pinche de chapista en Oviedo. Llaga la mili y a su vuelta trabaja en tres talleres de Avilés, siempre de su oficio de chapista. En 1964 son las fiestas de Villardeveyo y conoce a Maruja su esposa, fundan una familia y tienen tres hijos que educan y sitúan en la vida.

Se instala en su casa de la Miranda y abre su propio negocio es conocido como “Pepe el chapista” donde trabaja hasta su jubilación. Es el pilar de su casa, cuida a todos, es activo viajero, simpático y siempre encuentra una solución para cada momento. Disfruta de su jubilación junto a sus hijos, nietos y biznieto puesto que el segundo viene de camino.

José Ramón Fernández

Natural de Villayo parroquia de Santa Cruz de Llanera. Fue gran compañero y mejor amigo de un gran número de personas que trabajaron con él en minas de Villabona. Es padre de cuatro hijos que lo adoran, marido ejemplar y un gran amante de los viajes. Siempre afable, jovial y sonriente es una persona encantadora.

Manuel Julio Velasco

Nació en Pelúgano, concejo de Aller. Su vida profesional trascurrió en la mina y Ensidesa. Vivió además en Avilés, Cancienes y desde hace 22 años en Posada de Llanera. Julio y su esposa tuvieron una vida de estrecheces y sacrificios, no les fue fácil sacar adelante a sus tres hijos y estudiarlos. Hombre y padre de familia muy responsable logró otros sacrificios y apretones de la vida ver a sus hijos y nietos unido y felices. Siempre está pendiente de ellos.

Con José Julio lo acompañaron en su primer destino a Navia, el año 1995 lo destinan a Villardeveyo, donde lo acompaña en sus celebraciones, además de las de Villabona, acompañando en sus celebraciones, además de las de Villabona, incluso en ocasiones al sustituto de José Julio. Desde 1998 vive en Posada y sigue siendo un apoyo fundamental en la vida de sus hijos y nietos.

María Cedrón

Se instaló en Villabona en el año 1962, procedente de Murias de Allande pueblo agrícola y ganadero en la rivera del Navia donde nació. Es la sexta de 13 hermanos, se casa con Antonio Abad, teniendo 5 hijos, alguno de los cuales ya nacieron en Villabona, donde María sigue viviendo. La Casa de María y Antonio fue y es el punto de encuentro para la familia y amigos que venían realizar trámites a Asturias, acudiéndolos siempre con las puertas abiertas y llena de amabilidad.