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La ‘tesis carbayonista’ que quiere ubicar Lucus Asturum en Oviedo abortó muchas excavaciones en Lugo de Llanera

Las Crónicas de un Luggón. Tras las huellas de LUCUS ASTURUM / II

Publicado el 18/08/2018
El tapin La ‘tesis carbayonista’ que quiere ubicar Lucus Asturum en Oviedo abortó muchas excavaciones en Lugo de Llanera

La ‘civitas’ que los conquistadores romanos del césar Octavio Augusto asentaron en el claro del bosque (nemeton) que los luggones del Kantho (Cantu San Pedro) tenían en La Morgal la denominaron Lucus (una fusión entre bosque sagrado, Lucum en latín, y Lug, el dios celta luggón) y Asturum (de los astures). En el siglo II d.C., Ptolomeo fue el geógrafo griego que citó por vez primera esta “extraordinaria polis” y la situó en un área entre Oviedo, Lugones y Lugo. La imprecisión de las coordenadas que entonces dio hizo que desde los años 20 a 80 del siglo XX varios historiadores doctos y otros aficionados se inventaran la tesis “carbayonista” de que Lucus Asturum era Oviedo y no Lugo de Llanera. Por eso muchas excavaciones en esta localidad fueron abortadas.

 Aladino F. Pachón

Cuando a partir del año 1978 comencé a escribir en llingua asturiana el libro sobre la historia de mi pueblo “De Lucus Asturum a Llugo Llanera”, (cuyo original lamentablemente perdí en un siniestro y solo me queda la portada, que pude fotocopiar antes y aquí reproduzco) pude ya descubrir extrañas circunstancias en torno a las excavaciones arqueológicas realizadas muy atrás en los terrenos de la antigua parroquial de Santa María de Lugo.

Quiero destacar también que por este mismo tiempo las dos únicas personas que en Llanera nos interesábamos vivamente por Lucus y sabíamos algo de esta ‘civitas’ histórica éramos el desparecido Manuel Antonio García Suárez (Manolo ‘Gorina’ o Manolo el de la OJE, natural y vecino de Fonciello, en Lugo) y yo. Sin embargo, otros que hoy parece que buscan cierta notoriedad con el asunto Lucus, entonces ni estaban ni se les esperaba. Manolo y yo hablamos muchas veces de la necesidad de crear una asociación para la defensa y promoción de Lucus, que Manolo quería denominar “Círculo de Amigos de Lucus Asturum”. Pero no pudo ser por diversas circunstancias.

También en esa época, más o menos, se personó en Lugo un escritor y realizador de cine rumano, Iossif Bitta, residente de París. Por indicación de algunos vecinos, conectó conmigo. Lo llevé a la cima del Cantu San Pedro. Viendo desde esa altura la planicie industrial de Silvota, el lugar donde estuvo el arcano bosque sagrado (lucus) ‘Silvam Altam’, me contó que venía de Lucus Augusti (Lugo de Galicia) para conocer el otro Lucus de España, es decir, Lucus Asturum. Y que él mismo era natural de Lugoj, una ciudad hermosa de Rumanía. Tenían los tres en común la existencia de un bosque sagrado en su entorno y al dios celta Lug como fundamento etimológico. Pero aún hubo más lucus-lug en la extensa geografía del Imperio Romano: Lucotecia (París), Lugdunum (Lyón), Lucus Ferionae (Italia)… Siete Lucus que los romanos respetaron. Bitta pretendía escribir un libro sobre esa misteriosa circunstancia. E incluso realizar un documental. No pude saber si llevó a cabo sus proyectos, porque si bien le dejé mis señas nunca tuve una comunicación por su parte.

Pocos años después, en 1981, se realizaron excavaciones arqueológicas en el solar de la antigua rectoral de Santa María de Lugo. Al cubrir informativamente la campaña arqueológica de julio y agosto de ese año para medios escritos y hablados y al documentarme exhaustivamente a propósito descubrí entonces, y aún continúa la misma sospecha, algo así´ como una “conspiración carbayona” contra la ubicación de Lucus Asturum en Lugo de Llanera. Algunos historiadores doctos y otros aficionados pensaban que el Lucus Asturum de Ptolomeo era Oviedo. Por eso todas las excavaciones en Llanera (en los años 20, 30, 40, 50, 60, 70 del siglo XX, y las de 1981), realizadas por “expertos” pro ovetenses, se hicieron muy mal y acabaron igual de mal: sin memoria de las campañas y con ocultación, pésima valoración o desaparición de significativos restos arqueológicos. Era como sin en lugar de desenterrar el Lucus Asturum de Lugo de Llanera quisieran enterrarlo más profundamente para siempre.

La “tesis carbayonista”

¿Y esto por qué? Para explicarlo hay que volver a Claudio Ptolomeo, el primer relator histórico de Lucus Asturum. Este geógrafo griego nombra en torno al año 150 la existencia de este enclave romano en la Asturias trasmontana (luego le seguirán en sus citas muchos más historiadores en siglos sucesivos). La califica en su obra Geographica (II, 6, 28-37) como una de las principales ‘polis’ de una ‘gens’ de los astures trasmontanos, los ‘luggoni’ o ‘luggones’. La sitúa en las coordenadas 45º 11º en sus tablas geográficas.

Pese a la difícil interpretación de las tablas ptolemaicas a la hora de traducirlas a coordenadas actuales, algunos ‘carbayonistas’ sostienen que el griego situaba Lucus Asturum en un gran área entre Oviedo y Lugo de Llanera con centro en Lugones. Así que, a lo grande, establecieron que el Lucus Asturum de Ptolomeo tenía que ser forzosamente Oviedo. O incluso, dicen otros, Lugones (Predes). Pero nunca Lugo de Llanera. Y ello a pesar de que mediante otro cálculo actual según la referencia de Martínez Hombre las coordenadas 45º 11º de Ptolomeo traducidas a coordenadas actuales son 43º 26’ 5º 49’, que son exactamente las coordenadas del área de Lugo de Llanera.

Tampoco les interesa nada la enorme cantidad de restos arqueológicos aparecidos desde el siglo XVI en terrenos de la antigua parroquial lucense y fincas aledañas ni la voluminosa documentación histórica que habla de Lucus Asturum en Lugo de Llanera. Como es el caso, por ejemplo, de la bula del Papa Calixto III en 1122 en la que dice que el Rey Fruela I “trasladó a Oviedo el Episcopado de la Ciudad de Lucus, edificada por los vándalos”. Ni tampoco que el rey godo Wamba en su Hitación del año 676 citara a los reyes wándalos Gonderico, Genserico, Guntamundo Isoris y Gumiel “que dotaron la ciudad de Lugo”. Ni que Morales, “príncipe de los historiadores”, citara “la ciudad de Lugo, que está media legua más abajo de donde está ahora la ciudad de Oviedo”. Tampoco que Ovetum-Ovetao-Oveto si fue Lucus ¿porqué no devino en el topónimo Lugo? O que ya en 1957 el historiador y profesor universitario, natural de Las Regueras, José Manuel González, identificara Lucus Asturum en Lugo de Llanera con pelos y señales, y también el Cantu San Pedro como castro prerromano previo.

En la revista cultural de Llanera “Perxuraos”, que dirige el llanerense Ramón Rodríguez, director de la Biblioteca de la Universidad de Oviedo y director del RIDEA, el historiador y arqueólogo Vicente José González García (el más erudito investigador de Lucus-Lugo) expone en un artículo de 2013 datos muy concretos sobre el enclave de Lugo. Lo mismo que Otilia Requejo, historiadora y arqueóloga, actual directora general de Patrimonio del Principado.

No obstante, los ‘carbayonistas’ empezaron a apropiarse de Lucus Asturum en los años 40 y 50 del siglo pasado, sobre todo, (Buelta, Cuesta y demás), con la subrepticia idea conspiradora de encontrarle a Ovetum un origen imperial romano, muy al gusto de la época franquista. Y algunos siguen aún a pesar de que el hallazgo de la fuente de La Rúa en Oviedo (el Carbono 14 la ubicó en el siglo IV) ha llevado a los catedráticos de la Universidad de Oviedo Javier Fernández Conde (Hist. Medieval) y Narciso Santos (Hist. Antigua) a decir que en Oviedo “pudo haber una villa romana o un fundus”, pero “nunca una civitas” o ciudad romana.

El paroxismo ‘carbayonista’ llega además en 2009 con un gallego (¡lo que faltaba, un gallego metido en asuntos asturianos!), el arquitecto Sánchez Montaña, quien con su teoría “a contracorriente”, como él la califica aunque parece más bien una teoría delirante, afirma que Lucus Asturum fue Oviedo antes de Ovetum. Incluso dice que la plaza del Fontán fue en realidad un anfiteatro romano en su momento.

Y el paroxismo también se vio en las excavaciones de 1981 en Lugo, una catástrofe arqueológica que destruyó restos e indicios de la presunta ‘civitas’ lucense. Pero eso se tratará en el próximo capítulo.